Formentera o Glasgow, ¿dónde está «Brangelina»?

Formentera o Glasgow, ¿dónde está «Brangelina»?

A nadie sorprende que Brad Pitt y Angelina Jolie vayan/vengan a Formentera

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A nadie sorprende que Brad Pitt y Angelina Jolie vayan/vengan a Formentera, como el martes publicaba «La Vanguardia». Más si el padre de la numerosa familia está rodando en Gran Bretaña y no tiene problemas de vuelos para escaparse al sol. De la misma manera, no tienen problema en coger un tren privado desde Londres rumbo a Glasgow el propio martes, como publicaba el «Daily Mail». Y parece que ni siquiera a una pareja tan divina le es posible estar en dos sitios a la vez. En cualquier caso, no hay duda de que Formentera es un sitio de veraneo lo suficientemente jipichic como para que Eugenia Silva tenga casa, Giorgio Armani retoce, Messi veranee o Ana Rosa Quintana descanse de descansar del descanso en Sotogrande. Y para que Brangelina haga un kit-kat relámpago.

Lo que más sorprendió desde el principio fue la conexión Arantxa. Que Arantxa Sánchez Vicario fuera la anfitriona en la isla balear de la rutilante tribu de incógnito. O al menos los paparazzi no los habrían cazado (que sepamos). En lugar de navegar en el barco de Arantxa y su marido, Pep Santacana, parece que hubieran estado en el Nautilus de «Veinte mil leguas de viaje submarino» y «La isla misteriosa». Y aquí hay dos misterios: la estancia fantasma (o no) de Brangelina en Formentera y su sorprendente relación con nuestra Arantxa. Es verdad que desde lo de Isabel Preysler y Miguel Boyer (¡anda ya!) me creo cualquier cosa y su contraria. Por tanto, me creo que los Pitt-Jolie hayan estado en Formentera y que Arantxa haya sido anfitriona o «personal travel agency». Porque entre los famosos, aunque parezcan de distinta especie, hay menos de los seis grados de separación.

Los famosos, como los enanos de Monterroso, tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a simple vista. Así, cuando Genoveva Casanova se instaló en Madrid, de pronto era amiga de todas las chicas (Paloma Cuevas y compañía). Lo mismo pasó con Victoria Beckham en Los Ángeles (que si Katie Holmes, que si Eva Longoria va y le organiza el «baby shower» por su niña). Y en cuanto a lo de la especie diferente, cuando Arantxa ganó en 1989 a la entonces imbatible y número uno Steffi Graff en Roland Garros ya vimos de qué era capaz nuestra compatriota.

Arantxa, que fue una tenista de muslo gordo, es ahora una sorprendente celebridad de perfil alto que lo mismo se codearía con Brad y Angelina que con Borja Thyssen y Blanca Cuesta, que no pudiendo usar el Mata Mua de mamá Tita (cuya tripulación parece el casting del remake de «Vacaciones en el mar», como vimos en «Lecturas») tiran del barco de Arantxa Sánchez Vicario y su marido. Así, en las últimas semanas, a la ex tenista la hemos visto en biquini y avanzado embarazo en su yate o posando en un nuevo retablo femenino de «¡Hola!» con motivo del primer cumpleaños en Ibiza de Eric, el hijo de Borja y Blanca. Pero lo cierto es que desde que vimos en una terraza de El Pardo a la Princesa Letizia tomándose una Coca Cola con Isabel Sartorius no nos habíamos sorprendido tanto con una amistad.

De momento no hemos visto foto alguna de Angelina y Brad. De quién sí las hemos visto (en «¡Hola!») ha sido de María José Campanario y Jesulín haciendo surf y la señal de shaka (el gesto surfero que también hacía Ronaldinho). Pero lo más impresionante es que Campanario posa en biquini con el móvil entre los muslos. Angelina solo se ha hecho una foto más sorprendente con niños afganos y su cartier de oro y brillantes.