Correctamente aburrido
El diseño de Armani no guardó parecido alguno con el ya icónico vestido que lució la Princesa Gracia - AGENCIAS

Correctamente aburrido

Charlene vistió un Armani de diseño magnífico. Un traje limpio para una figura perfecta... pero que resultó frío

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De los dos vestidos de novia de la que ya es Alteza Serenísima nada sorprendió. El que lució ayer para la ceremonia religiosa fue, como la propia boda, políticamente correcto y correctamente aburrido.

Imágenes muy bonitas pero previsibles. La línea del diseño de Armani con el que dio el «sí quiero» a Alberto II presentaba un escote que recordaba al que llevó la Princesa Victoria de Suecia, con un juego de drapeados, bien estructurado, como cabía esperar de un número uno de la moda en el mundo. Un traje sencillo para un físico espectacular, como el que tiene la joven sudafricana, que sucededesde ayer a la inolvidable Grace Kelly.

La perfección del secreto mejor guardado en Mónaco terminó siendo frío, calculado, contenido. Como la misma ceremonia, que, aunque montada como una película de Hollywood, aburrió a todos. De hecho, en nuestra retina todavía se hallaba el recuerdo de la gran boda inglesa del Príncipe Guillermo y Kate Middleton. Sobre todo, el colorista desfile de uniforme de los miembros de la Familia Real británica. Sin embargo, los monegascos tuvieron que conformarse con un traje militar blanco para su Soberano, que rivalizaba en color y desdibujaba el de la que ya es su esposa.

No obstante, el Principado sabe cuidar sus primeros planos. Y el de su Princesa fue inigualable. Eso fue lo que más me gustó. El primer plano de Charlene, su maquillaje perfecto, su peinado, su velo tapándole la cara, que parece ponerse de nuevo de moda, tras la elección de la duquesa de Cambridge. El cabello de la nadadora sudafricana estaba montado sobre ondas al agua deshechas. El velo coronaba su rostro de forma admirable. Uno de los detalles que destacaría y que más me han agradado es que la novia no llevaba una tiara, pues nadie hubiera entendido que, por muy princesa real que haya llegado a ser, una mujer ajena al protocolo real pudiera lucir un adorno de estas características. Quiero destacar también el broche del siglo XIX, en plata repujada con brillantes, con el que tocaba su cabeza la ya cuñada de Carolina y Estefanía de Mónaco.

Lejos de Grace Kelly

Pero la gran sorpresa llegó con el diseño del viernes en la boda civil. Aunque todo el mundo esperaba que fuera de Armani, finalmente el nuevo miembro de la corte Grimaldi optó por diseñar ella su vestido en un azul pastel y con traje de falda-pantalón. No obstante, la creación tenía un movimiento bonito. Era una imagen elegante, que hacía brisa, pero creo que nos esperábamos todos otra cosa. Por ejemplo, que hubiera confiado, como se dijo, también en Armani y en uno de sus estupendos abrigos cortos, con dos piezas, como los que ha lucido en los últimos acontecimientos sociales. En nuesta memoria, las fotos de Grace Kelly, vestida con un guipur encantador para su matrimonio civil. Y cómo olvidar el diseño de Helen Rose, que vistió Gracia Patricia en la catedral de Santa Devota. La misma modista que le cosió en «Mogambo» y en «El Cisne» (gracias a esta película conoció a Rainiero). Es un diseño inimitable, copiadísimo; tan es así que el traje de Kate Middleton se inspirió en él. Han pasado más de sesenta años y sigue siendo actual.