Boda en el palacio de la Motilla

El enlace de la hija de Carmen Tello y el marqués de la Montilla con Agustín Aranda fue todo un acontecimiento en Sevilla

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Una boda de categoría. Una novia de cuento. Un vestido que hará historia. El enlace religioso de Solís Tello, hija del marqués de la Motilla y Carmen Tello, con Agustín Aranda fue todo un acontecimiento en Sevilla. Cerca de seiscientos invitados se reunieron en esta ceremonia celebrada en la Iglesia de la Anunciación, muy próxima a la casa palacio de la Motilla, propiedad del padre de la novia, donde se celebró el banquete que sirvió Rafael Juliá. Si hubo un comentario unánime en esta boda fue la maravilla de vestido nupcial, diseño de los sevillanos Victorio & Lucchino, que realizaron con seda de Venecia y adornaron con la diadema de los Motilla y un broche isabelino que recogía la mantilla casi a la altura de la cintura. De corte regio, con unas mangas ahuecadas e inspirado en las pinturas de Zurbarán, la novia causó sensación. Para la fiesta los diseñadores adaptaron el vestido para que pudiera disfrutar y bailar haciendo un recogido con la cola pero sin quitarla.

D Fue el marqués de la Motilla quien llevó a su hija ante el altar en una ceremonia, que contó con la voz de la soprano Mariola Cantarero, acompañada al órgano por el director del teatro de la Maestranza Pedro Halfter, amigos de Carmen Tello, en lo que fue su regalo de bodas. En eso coincidieron con los artistas que actuaron tras la cena como Las Seventies, Los del Río, sus hijos, José Manuel Soto, Rafael González de la Serna, la bailaora Aurora Vargas… Hubo mucho arte y muy buen ambiente. Como siempre, la llegada de la duquesa de Alba, del brazo de su novio, Alfonso Díez, fue de las más aplaudidas por los sevillanos. No me extraña que Cayetana quiera vivir en Sevilla: la adoran. Feliz y encantada apareció con un divertido conjunto en azul turquesa de falda de plumas y encaje firmado por Miyake. También su hija Eugenia llegó a la boda, pero sin novio del brazo. Durante la cena pudo hablar con su ex Miguel Báez «Litri» y su mujer, Carolina Herrera, así como la madre del diestro, Conchita Spínola, una de las mujeres más elegantes. Pero con quien Eugenia se rió de lo lindo fue con Juan Antonio Ruiz «Espartaco», quien estuvo sencillamente adorable. De aquellas risas ya hay quien busca algo más, cuando lo cierto es que el torero se pasó toda la noche hablando con un amigo y observando cómo bailaba la gente en la pista. En la boda se encontraba su ex mujer, Patricia Rato, pero no hubo saludo ni palabras puesto que no llegaron a cruzarse. Con quien sí pudo hablar fue con el maestro Curro Romero, que disfrutó de lo lindo

con sus amigos flamencos mientras su mujer recibía todas las felicitaciones por la boda tan perfecta que organizó para su hija. Carmen contó con la ayuda de su íntima Marta Talegón y el resultado fue sensacional. Sólo la mesa de los postres del catering Alfardo era un espectáculo. Eso comentaron muchos asistentes, como la guapísima Lola Reina, de verde esmeralda; las hermanas Cobo, la duquesa de Sevilla, los duques de Segorbe, el conde de Peñaflor, los marqueses de Puebla de Cazalla, Ana María Abascal, el doctor Trujillo o «milagro Trujillo», como le conocen tras operar a Cayetana y devolverle la alegría a su vida… Pero la lista fue larguísima. Felices estaban Javier Arenas y el nuevo alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, con sus esposas; el presidente de Porcelanosa, Manuel Colonques, con su mujer Delfina y su hija, así como José Pesudo con Elia; la duquesa de Fernandina, los Segrelles con su hija Paloma y su yerno, Emilio Álvarez; la presidenta editora de ABC, Catalina Luca de Tena, y el director de ABC de Sevilla, Álvaro Ybarra; José María García con su mujer, Montse; José Manuel Lara y su mujer, Antonio Burgos e Isabel, los Solís casi al completo (sólo faltó Matilde, pero estuvieron sus hijos), Antonio

Pardal y la escultora María José Díaz Olivares… La única nota triste llegó de madrugada cuando saltó la noticia del accidente de Ortega Cano. Lógicamente hubo preocupación y nervios por saber cómo estaba el maestro y qué es lo que había pasado.