Zapatillas, sonrisas y lágrimas

Los más altos y los más guapos. Pareja de hecho y de lujo como imagen de una casa de ídem. La madre de familia numerosa Nieves Álvarez y Rafael Medina, uno de los tipos más elegantes del mundo según

ROSA BELMONTE
Actualizado:

Los más altos y los más guapos. Pareja de hecho y de lujo como imagen de una casa de ídem. La madre de familia numerosa Nieves Álvarez y Rafael Medina, uno de los tipos más elegantes del mundo según el «Vanity Fair», estuvieron en Palma el miércoles para inaugurar la remodelada tienda Montblanc de la calle Jaime III (un concepto de espacio diseñado por el arquitecto Jean Michel Wilmotte, también aplicado en las de París, Tokio o Nueva York).

Nieves (vestido rojo de Alberta Ferretti) y Rafael (un señor impecable que ha nacido para percha) deberían ser prototipos de ese anuncio de té que sale en la tele. Del Proyecto Nestea para la integración de la gente pefecta. Nieves sufría unas sandalias de tacones interminables para estar a la altura del duque de Feria. Rafael, unas cómodas y divertidas slippers de lino con una calavera tocada de sombrero de copa. De las que vende en Scalpers, su tienda. Se trata de las diseñadas por Stubbs and Wootton, la firma de Palm Beach. Unos zapatos «más viejos que la alpaca». Rafael Medina guarda en su Blackberry la foto de uno de sus abuelos (con un leopardo como motivo bordado). Unos zapatos llevados en casa por los Kennedy (a Robert Kennedy se le ha fotografiado con el clásico modelo Albert). Y en público (y con esmoquin) por los Windsor, los Hannover o los jóvenes Casiraghi, que alternan los slippers con los pumps (esas manoletinas de charol y con lazo que alegran la vestimenta clásica masculina). Es verdad que también debemos incluir a Briatore en la lista. Él se las puso con chaqué el día de su boda, con las iniciales del novio y la novia, como si fueran las sábanas del ajuar. Con un par (de iniciales).

Los Feria son bastante responsables de que se hayan puesto de moda en España. Para usarlas también con vaqueros. Rafael Medina es un hombre con el que se puede estar hablando de zapatos horas y horas. Por si le faltaba algo para ser el hombre perfecto.

Montblanc es una marca pero también una montaña alpina. Y los Alpes (aunque los suizos) eran lo que la familia Von Trapp veía con esperanza al final de «Sonrisas y lágrimas», cuando huía de los nazis y de Salzburgo. La casa original de los verdaderos Von Trapp (no la de Christopher Plummer y Julie Andrews) ha sido convertida en un hotel de 14 habitaciones y se inaugura hoy, razón por la que Maria von Trapp, hija del barón, ha vuelto por primera vez al que fue su hogar. La casa fue construída en 1863 y allí vivió la cantarina familia entre 1923 y 1938. De hecho, fue una gira de conciertos por América la excusa real para escapar de los nazis.

Sin necesidad de hotel (a cien euros la noche), Salzburgo ya era un lugar de culto para la gente que tiene entre sus «favorite things» el musical de Robert Wise. En el jardín hay un recorrido sobre la familia (lástima que sin Eleanor Parker viendo llegar a los niños vestidos con cortinas). Y en el interior, una estancia dedicada a la historia de los von Trapp. Ni para el jardín ni para esa estancia hace falta alojarse, sólo pagar una entrada. Puestos a ser mitómanos, también pueden visitar el hotel los mitómanos de otras cosas (en 1939 la casa fue el domicilio de Heinrich Himmler, el jefazo de las SS). Hay gente para todo. En fin, como cantaría Friedrich en su solo al pie de la escalera «So long farewell, auf weidersehen, adieu. Adieu, adieu, to you and you and you».