Teresa Fernández de la Vega
Teresa Fernández de la Vega - ABC

Las mil y una caras de María Teresa Fernández de la Vega, según los expertos

La presidenta del Consejo de Estado español estrena nueva imagen en su visita oficial a Letonia

MadridActualizado:

No cabe duda de que el rostro de la presidenta del Consejo de Estado español ha pasado de nuevo por «chapa y pintura». Pero en esta ocasión, «María Teresa Fernández de La Vogue», como la apodaron tras aquella mítica fotografía en La Moncloa posando junto a sus compañeras de gabinete, se queda sin los halagos que suscitó el lifting que le realizó Enrique Monereo, cuando ya estaba fuera del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque ella negó su paso por el quirófano de este reconocido cirujano, lo cierto es que hizo la mejor obra de ingeniería (perdón, de cirugía) jamás esculpida en el rostro de una mujer.

¿Qué ha sido de aquella obra de arte? «Yo no he vuelto a tocar su rostro desde aquella intervención», aseguró ayer el doctor Monereo en conversación telefónica con ABC. Lástima. Porque su aparición ayer en Riga durante una visita oficial deja ver que Teresa Fernández de la Vega, no ha sabido contentarse con aquella prodigiosa reconstrucción, y ha seguido poniendo freno al envejecimiento, esta vez con agujas en lugar de con bisturí. «Se ha aficionado a los rellenos, y se ha excedido tanto en la boca como en los pómulos», indica la cirujana experta en medicina estética Virtudes Ruiz, de la clínica VirtudEstetica (Murcia). «Incluso parece que se ha podido retocar los ojos, que se ven más ovalados, y esa combinación le han cambiado por completo la expresión de su cara», añade. La doctora Carmen Lorente, directora del área médica de The Beauty Concept (Madrid), cree que lleva una toxina botulínica discreta, porque le han dejado las patas de gallo, «y sobre todo se acusa un relleno en la zona de las ojeras que le ha achinado la mirada», apunta.

Según el doctor Julio Millán, cirujano plástico y estético de la Clínica Ruber Juan Bravo (Madrid), no hay ningún estigma de una nueva operación («si así fuera la línea mandibular no presentaría tantas arrugas») pero sí de unas infiltraciones muy recientes en los pómulos y el área del «código de barras», excesivamente planchada. «Esos rellenos se reabsorberán poco a poco, y se verá mejor en unos días», asegura Millán. «Y lo más importante: al llevar la frente cubierta con flequillo, esas mejillas tan prominentes distorsionan visualmente su rostro, que parece más ancho de lo que es». Las cejas también se han micropigmentado, como señala la doctora Pilar Benito, directora médica de Slow Life House (Madrid). «Y en el área de las sienes lleva un pequeño relleno, que resulta muy favorecedor en las mujeres delgadas siempre que se aplique en muy pequeña cantidad, porque levanta la sien». Y un último apunte: tampoco le favorece el apagón que ha sufrido su guardarropa. ¿Dónde ha ido a parar la indumentaria fluorescente que lucía cuando era ministra de la Presidencia?