Los Villalonga vuelven

En la finca de unos amigos, con mantón de manila y un traje de torear de Víctor de la Serna, el matrimonio Villalonga posa espectacular en un reportaje que en su número de esta semana incluye la

BEATRIZ CORTÁZAR
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En la finca de unos amigos, con mantón de manila y un traje de torear de Víctor de la Serna, el matrimonio Villalonga posa espectacular en un reportaje que en su número de esta semana incluye la revista «Hola» y que no ha dejado indiferente a todos los que conocen, tratan o recuerdan al que fuera compañero de pupitre del ex presidente José María Aznar.

Desde hacía tiempo se oía por ciertos mentideros que Juan Villalonga quería volver a Madrid. Hace pocos meses, el pasado mayo, viajó con su familia para que hija tomara la Primera Comunión en la catedral de La Almudena y ya se anunció que su plan era dejar su residencia en Londres e instalarse en España. Ahora, como presidente del Valencia, el destino cada vez está más cerca. El que fuera presidente de Telefónica reconoce que añora sus raíces españolas. Y su mujer le apoya. Bueno más que apoyar le acompaña en un reportaje que es tan sorprendente como el libro que publicó hace ya un tiempo y que eran comentarios sobre fotografias. Entonces nadie entendió a qué ese libro como ahora tampoco se entiende la atracción que el matrimonio siente por los focos. Ocurrió con su boda: fue seguramente el reportaje de Hola que más despachos recorrió. Los Villalonga posaban cual «celebrity» y mostraban su amor a los lectores. Ahora también. Es curioso porque repiten hasta las mismas poses que ya usaron cuando su casorio. La diferencia está en las canas que ahora peina el presidente del Valencia y los tres hijos que les acompañan.

Sin duda el regreso de los Villalonga es una buena noticia para las crónicas de sociedad. Su «regreso» es a todo couché y sin escatimar medios para mostrar lo mejor de la familia. Las imagenes hablan por sí mismas pero las palabras de Adriana son geniales como cuando asegura que su anterior marido, el desaparecido Emilio Azcárraga, le dijo que tenía que encontrar un hombre como el que tiene.