Aída junto a sus nietos Sienna y Salomón, con los que hizo un maratón de helados en el parque del Retiro
Aída junto a sus nietos Sienna y Salomón, con los que hizo un maratón de helados en el parque del Retiro - A. F.

Mi último verano en Madrid

Después de tres años en España, regresa a Colombia con la maleta cargada de recuerdos; las tardes en el Teatro Real, el Thyssen y los paseos sin rumbo

ColombiaActualizado:

Siempre recordaré los veranos en Madrid. La brisa cálida, el sol que se funde con la luna robándole unas horas a la oscuridad de la noche, el ánimo de las personas que se llena de una energía especial, pero sobre todo, de la efervescencia de los planes culturales que invaden teatros, galerías y se cuelan en cualquier espacio abierto. Este es mi último verano en esta ciudad, la ciudad de mis amores y entre la tarea de recoger la vida que hicimos con Alberto durante los tres años al frente de la Embajada de Colombia, he tratado de aprovechar al máximo, cada uno de esos espacios.

No pude empezar mejor mi experiencia que disfrutando de la Opera de Lucía di Laammermorr en el Teatro Real. Me llevo las actuaciones memorables de la soprano Lisette Oropesa y el tenor Javier Camarena y el sonido de los aplausos de un público que les reconoció con euforia una noche inolvidable.

Cultura colombiana

Por la buena suerte que a veces nos depara el destino, pude conocer la sala de ensayos de este bello teatro. Como parte del programa de promoción de la cultura colombiana en el exterior, nuestra Embajada ofreció un concierto de la soprano Betty Garcés, una mujer de la costa pacífica cuya voz sirvió para recrear las obras clásicas del Siglo de Oro. Nuestra lírica estuvo acompañada del director musical y pianista, Alejandro Roca. Allí, en esa sala custodiada al fondo por el Palacio Real, hizo el estreno mundial de dos piezas del joven compositor colombiano Pedro Felipe Ramírez con textos de Sor Juana Inés de la Cruz.

De nuevo hice una pausa y a seguir empacando. Me llevo como un tesoro un abanico hecho artesanalmente. En estas noches de verano ha sido el mejor aliado para engañar el calor mientras compartimos con nuestros amigos, aquí hicimos muchos y entrañables. Extrañaré nuestras cenas hablando de lo divino y de lo humano y haciendo planes para cuando nuestros nietos se hagan mayores.

Ya es julio y me dejé tentar por el ballet clásico de San Petersburgo y su obra el Lago de los Cisnes. He visto varias versiones pero ésta, bajo la dirección general de Andrey Scharaev, es especialmente buena. La mezcla de los clásicos y las coreografías contemporáneas, tiene como resultado una puesta en escena hermosa y cautivadora.

Dejé a Madrid solo por un par de noches para ir a Almagro y su festival de teatro clásico. Colombia fue el país invitado y fue un honor poder asistir a El Corral de las Comedias para ver lo mejor del Siglo de Oro. Nuestro país participó con «Macbeth» de William Shakespeare, una producción del Teatro Colón de Bogotá, bajo la dirección de Pedro Salazar; con la obra «Quijote, Espejo del Hombre», de Tropa Teatro de Pereira y la lectura dramatizada de la pieza colombiana «El Carnero», a cargo de un elenco excepcional en colaboración con el Instituto Caro y Cuervo.

Al día siguiente de la inauguración, Alberto y yo decidimos caminar sin rumbo por las pequeñas calles de este lugar, impregnadas por la magia del teatro que se respira en cada esquina.

De regreso en Madrid continué empacando los recuerdos. Por fortuna la llegada de mis hijos y mis nietos mitigaron un poco la nostalgia. Con los niños hicimos una visita guiada por la exposición de Monet en el Thyssen y disfrutamos de un par de tardes entre artistas espontáneos y maratón de helados en el Retiro.

Pronto regreso a Colombia y en unas semanas se acabará el verano. Hace poco escuché de nuevo esta canción de Ana Belén y Víctor Manuel «De pronto me paro, alguien me observa, levanto la vista y me encuentro con ella. Ahí y ahí está y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo, la Puerta de Alcalá» y entonces comprendí que esta ciudad y su grandeza siempre estarán ahí.