Ayrton Senna y Adriane Galisteu, en 1993
Ayrton Senna y Adriane Galisteu, en 1993 - Justin Thomas

La última mujer que amó a Ayrton Senna

La familia del piloto nunca aceptó su relación con Adriane Galisteu, 12 años menor que él

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

Los homenajes organizados por la familia al piloto Ayrton Senna, 25 años después de su fatídica muerte en el circuito italiano de Imola, estuvieron marcados el pasado 1 de mayo por la ausencia de Adriane Galisteu, su última novia y la mujer con la que el atleta pasó los últimos dos años de su vida. La reconocida actriz, que hoy tiene 46, vivió su luto arrinconada, rechazada por la madre y la familia del piloto, que nunca reconocieron la relación.

En su lugar, así como fue en los funerales de 1994 -cuando Adriane fue obligada a formar la gigantesca fila de admiradores para despedirse de su pareja-, los Senna eligieron como viuda oficial a la presentadora de la televisión brasileña, Xuxa Meneghel, quien fue novia del piloto entre 1988 y 1990. Xuxa (56 años) se convirtió en el centro del homenaje para familiares, amigos y la prensa, que tuvo lugar esta semana en el autódromo de Interlagos, donde el tricampeón mundial levantó buena parte de sus trofeos. «En este momento del país, en que tantas cosas equivocadas ocurren, hace falta un ídolo como él», declaró Xuxa, quien ahora es una de las celebridades más conocidas de Brasil.

Críticas a la familia

Muchos seguidores de Senna han criticado la actitud de la familia, que ha borrado a Adriane de las fotos y de los homenajes difundidos en el Senna Day Festival, entre ellas, una donde estaba al lado de la cantante Tina Turner, que fue editada. «¡Qué falta de respeto!», exclamó un fan. «Ese día él estaba con Galisteu», declaró otro. «¿Dónde está Adriane?», preguntaba un tercero en la red social del Instituto Ayrton Senna. «Senna la amaba, quieran o no», añadía otro al coro de reprobaciones.

los padres del piloto (Neide y Viviane Senna), junto a su hermana Milton
los padres del piloto (Neide y Viviane Senna), junto a su hermana Milton - REUTERS

En una entrevista al portal «GShow» con motivo de este aniversario, Galisteu recordó los momentos felices al lado del piloto, al que conoció cuando tenía 19 y con quien convivió dos años de su vida, cuando era una joven modelo de revista, con una carrera insignificante en comparación a la de Xuxa quien, como Ayrton, destacó internacionalmente. «Lo único que sé es que nadie va a quitarme nuestra historia», afirmó Adriane, quien heredó del ídolo un pijama, una camiseta y un cepillo de dientes que él dejó en su casa la última noche en que estuvieron juntos. Senna también le dejó un pequeño Fiat, que le regaló y que fue su primer coche, y un reloj.

En noviembre de 1994, Galisteu publicó «El camino de las mariposas», un libro que ya va por la duodécima edición, donde cuenta en primera persona su historia de amor con Senna. «Yo tenía 19, él 31. Nos divertíamos mucho y creo que le daba jovialidad a su rutina, que estaba llena de responsabilidades. El mayor legado que Ayrton me ha dejado ha sido tener fuerza para realizar mis sueños», resumió la modelo, quien sufrió mucho la muerte repentina del campeón. «Jamás me imaginé que pudiera morir haciendo lo que más amaba y lo que mejor sabía hacer», reveló. Y sentenció: «En un parpadeo, todo cambia y no vuelve más».

Ayrton Senna con Liliane, su primera y única esposa, en 1981
Ayrton Senna con Liliane, su primera y única esposa, en 1981 - ABC

Descendiente de malagueños, Galisteu tuvo una vida difícil. Con un padre alcohólico, que falleció cuando ella era una quinceañera, a los 9 años comenzó a desfilar como modelo infantil para ayudar a su madre y ya nunca dejó de trabajar.

Acostumbrada a luchar, jamás se vino abajo con los desplantes de los Senna, al contrario: sacó fuerzas para emprender una elogiada carrera como modelo, presentadora y actriz. Empleó a fondo el mantra del piloto para conquistar una lujosa vida por sus propios méritos.

Actualmente, está casada con el empresario de moda Alexandre Iodice, con quien tiene un hijo pequeño, Vittorio. «Le hablo mucho de él [de Ayrton] a mi hijo. Y mi marido, como todo brasileño, era muy fan suyo», contó al «GShow». Y concluyó: «Nunca nadie quiso borrar mi pasado y mi sensación de gratitud es por haber vivido todo lo que viví con un ser humano único».