Los protagonistas de la película «El tuno negro», Jorge Sanz y Silke, ayer, en la presentación en Barcelona

«El Tuno negro»: bandurrias asesinas en Salamanca

BARCELONA. ABC
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Silke es la universitaria lista que intenta descubrir al asesino y Jorge Sanz el estudiante gamberro que prefiere ayudar a la chica en su lucha contra el mal antes que sentarse ante los libros en «El tuno negro», la versión española de «Scream».

Como en el famoso filme norteamericano de terror, la película está ambientada en un campus universitario, pero los fríos edificios y las grandes extensiones de césped de las universidades americanas han sido sustituidos por los vetustos edificios de Salamanca.

El filme, que se estrenará el próximo viernes, sigue las pautas del cine de terror y, como ocurre en muchas de estas películas -y también en «Scream»-, la historia arranca con un prólogo en el que el malvado asesino en serie mata a una estudiante, en esta ocasión interpretada por Maribel Verdú. Con la cara cubierta con una máscara y armado con un afilado cuchillo de grandes dimensiones, el Tuno Negro siembra el terror y tiñe la pantalla de rojo cada vez que aparece en escena.

«Hemos querido hacer una película de género destinada al público joven», ha señalado Pedro Barbero, que ha firmado el guión y dirigido el filme junto a Vicente Martín. Dos directores noveles que han conseguido un filme sin pretensiones artísticas que alterna con eficacia las escenas de humor con las de terror.

«Sé que no vamos a ir al festival de Cannes, sólo queremos que la gente joven se lo pase bien en la sala», ha dicho Martín, que considera que las películas de este género que llegan desde Estados Unidos «son buenas pero nos quedan lejos culturalmente».

Por esta razón han adaptado la historia a nuestro país y han elegido algo tan español como los tunos, «unos personaje vestidos a la antigua que resultan muy siniestros como asesinos en serie», según Martín.

«Las calles medievales de Salamanca durante la noche son más tenebrosas que los barrios de las ciudades norteamericanas», ha señalado el realizador. Pero la ubicación y el idioma no son las únicas diferencias entre el terror hecho en España y el que viene desde el otro lado del Atlántico. «Las gamberradas, las escenas de sexo y el contenido políticamente incorrecto de esta película sería censurado en Estados Unidos», ha añadido Martín. Además, en su opinión, «los personajes no son simplemente malos o buenos como suele suceder en las películas americanas sino que tienen varias facetas».

«Mi personaje tiene varias caras y resulta muy rico», ha dicho Silke, que en esta película rompe con su imagen habitual de chica moderna y aparece con traje chaqueta y muy peinada, como corresponde a la más lista de la clase.

Jorge Sanz tampoco es el héroe clásico, sino «un tipo un poco gamberro que se pasa la película divirtiéndose y ligando», según ha explicado el actor, que se ha sentido en su salsa dando vida a este personaje.

Sergio Pazos, que tras su exitoso paso por la televisión debuta en el cine, Eusebio Poncela y Fele Martínez completan el reparto de esta película de final abierto para «poder rodar una secuela si es necesario», según los directores.