Treinta años por Norma

Por BEATRIZ CORTÁZAR
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Fue a los 17 años y de la mano de Valerio Lazarov cuando Norma Duval, que quería ser artista, debutó sobre el escenario, entonces el del Teatro Calderón, comenzando así la que sería su carrera profesional como vedete. Treinta años son muchos para cualquiera y Norma Duval no es la excepción. Anoche celebró este aniversario por todo lo alto abriendo las puertas de su lujosa casa en la urbanización de la Moraleja. El chalé, de un impactante color salmón en la fachada, es el fruto de todo este tiempo, el buque insignia que refleja lo que ha sido su vida y su carrera. De Madrid viajó a muchos puntos de la geografía, pero su estancia fundamental, la que cambió su vida, llegaría durante su desembarco en París, al convertirse en la supervedete del Folie, cargado de plumas y de lentejuelas, al que los españoles viajaban en caravana y en donde los ramos de flores, dicen las leyendas, llegaban con brillantes. Empresaria y ahorradora como pocas, desde entonces siempre ha sabido hacer caso de las hormiguitas: guardar y guardar para luego disfrutar. Creó su propia compañía y junto a su ex marido, Marc Ostarcevic, presentó numerosos musicales en los que ella era la primera estrella. Publicidad, programas de televisión, shows, apariciones estelares... De Norma se puede hablar, se puede rumorear, pero nadie puede negar que es una curranta. De dos años a esta parte, la vida profesional de la Duval ha quedado eclipsada por todo lo concerniente a su vida personal. Su separación matrimonial con Ostarcevic tras 18 años de vida en común fue la primera sorpresa, pero no la única. Luego vino su amor por el empresario José Frade, su embarazo, su aborto, su ruptura, su vuelta a empezar, su nueva ruptura, su tercera oportunidad y otra ruptura... Ayer Norma insistía en que la fiesta de sus 30 años sobre los escenarios era lo más importante. No quería hablar de Frade pero sí lo hizo de su ex. de quien está muy orgullosa por su intervención en «La isla de los famosos»: «Esta mañana hemos hablado. Creo que Marc ha sido muy sincero y por eso le han expulsado. Lo único que me preocupa es lo delgado que está». A su lado sus tres hijos, Marco, Yelko y Christian la escoltaban y ayudaban con los invitados. Entre éstos, muchos compañeros de la escena: desde el humorista Fernando Esteso a la actriz Sara Montiel. La manchega fue la última en aparecer, pero es que ella es especialista en entradas sonadas. Acompañada por su peluquero y dos voluntarios, bajó las mismas escaleras por las que años atrás tropezó dándose un buen golpetazo. Otros que estuvieron fueron la bailarina María Rosa, que se recupera de su reciente operación de espalda; el humorista Raúl Sender, la actriz Miriam Díaz Aroca, quien también ha terminado definitivamente su relación con el productor teatral; Francesco y Carlo Bosserman, la siempre estupenda Paquita Rico, Terelu Campos y su pareja, José Manuel Estrada; el torero Jaime Ostos, con su mujer, María Ángeles Grajal; la diseñadora Marilí Col y Mariam Conde. Aunque Norma insistía en no querer hablar de Frade, la verdad es que el comentario por las mesas fue el mismo: «Qué bien le sienta a Norma estar sin Frade».