Finca «La Torre», propiedad del duque de Wellington
Finca «La Torre», propiedad del duque de Wellington - RUIZ DE ALMODÓVAR

La Torre, el «Gibraltar granadino» que acogerá la boda del año

La finca del duque de Wellington está en el municipio granadino de Íllora

Ïllora (Granada)Actualizado:

La boda entre el multimillonario Alejandro Santo Domingo y Lady Charlotte Wellesley reunirá a representantes de la alta sociedad inglesa e internacional en la comarca del Poniente de Granada el sábado 28 de mayo. Se casarán en la iglesia parroquial de la Encarnación para celebrarlo en la finca La Torre, propiedad del padre de ella, el duque de Wellington. Situada en Alomartes, una de las localidades que están en el término municipal de Íllora, es un coto donde ha cazado el Rey Don Juan Carlos.

Su fama internacional se debe en gran parte a que fue lugar de retiro del príncipe Carlos y Camila Parker cuando aún no era duquesa de Cornualles.

Es un paraje espectacular de unas 955 hectáreas cuajadas de olivos en los que lucen las amapolas, ajenas a los preparativos que habilitan el antiguo lagar para la celebración del enlace al que está prevista la asistencia del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, como amigo del novio.

El Duque de Wellington, retratado por Goya
El Duque de Wellington, retratado por Goya

La finca La Torre fue un regalo de las Cortes de Cádiz al primer duque de Wellington por su ayuda militar a España contra Napoléon en la guerra de la Independencia. En sus frecuentes estancias en Íllora, la familia del actual duque, Charles Wellesley, se aloja en un palacete del siglo XIX blindado a los paparazzi.

Es el poseedor de uno de los títulos nobiliarios más importantes del Reino Unido, equiparable con lo que puede significar en España el principal de la Casa de Alba. Lo recibió tras fallecer su padre, Sir Arthur Wellesley, veterano de la Segunda Guerra Mundial, a principios de 2015. Es también marqués de Douro, duque de Ciudad Rodrigo y vizconde de Talavera. Su vínculo con España es un vínculo que cuida.

Son muy religiosos, y es habitual verle con su elegante esposa, Antonia de Prusia, en misa en la Encarnación, o en la iglesia de Alomartes los domingos. Su hija, Lady Charlotte, habla un perfecto español con acento andaluz.

Interior de la iglesia de la Encarnación
Interior de la iglesia de la Encarnación- RUIZ DE ALMODÓVAR

En la finca trabaja un servicio íntegramente español incluido el administrador que está coordinando con la duquesa los preparativos para el arreglo de un antiguo lagar donde se celebrará el banquete para el que se han contratado empresas de carpintería, albañilería y mantenimiento del pueblo. El grueso de los temporeros que trabaja en la recogida de la aceituna también son ilurquenses, básicamente de Alomartes.

Hay constancia en prensa de la década de los 30 del siglo XIX del malestar jornalero por que la propiedad estuviera en manos de unos nobles ingleses. En los ochenta, se organizó un movimiento sindical para que el municipio tratara de recuperar La Torre. Contó en diferentes etapas con el apoyo del Ayuntamiento. Se populariza entonces el nombre de la finca como el «Gibraltar de Íllora» o el «Gibraltar granadino». También se acusó a los Wellesley de haber sobrepasado las lindes pero todo está perfectamente vallado desde hace años.

Pero en la actualidad, el Ayuntamiento de Íllora está, en palabras de su actual alcalde, Antonio José Salazar, «en disposición de colaborar con los duques porque son un motor de empleo».

No solo en lo que se refiere a la agricultura, también en la promoción exterior de cara al turismo que puede significar la vinculación. Solo coincidiendo con las noticias que aparecen en medios internacionales relacionadas con la boda de Lady Charlotte, la ocupación del centenar de casas rurales del pueblo ha aumentado para los próximos meses. Además de la iglesia de la Encarnación, bien de interés cultural que busca fondos para su restauración, el castillo de Íllora también se está restaurando.

Ambos son los puntales de una oferta turística para cuya promoción se va a requerir de la colaboración del duque de Wellington y su familia. Sobre todo en el fortalecimiento de rutas comarcales y productos turísticos conjuntos como el que unen a este municipio con Montefrío. Este pueblo vecino es conocido por su atracción para los japoneses que lo eligen para celebrar sus bodas, con vistas que han merecido portadas de revistas internacionales como National Geographic.