El polémico y criticado abrazo de Elton John con el rapero Eminem quien, pese a las protestas que ha levantado, se llevó tres premios Grammy

Steely Dan y U2 triunfan en los Grammy, pero Eminem reina

NUEVA YORK. Alfonso Armada
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La sangre implícita y explícita de las letras del rapero Eminem no llegó al río, pero coloreó la noche del miércoles en Los Ángeles la interminable gala de entrega de los Grammy, los premios más codiciados y publicitados de la música. Aunque fueron los irlandeses U2 —con «Beautiful day», mejor disco del año, mejor canción y mejor actuación de un grupo de rock— y los veteranos Steely Dan —con «Two against nature», mejor álbum, mejor actuación de un grupo pop y mejor álbum pop— los grandes triunfadores, fue el controvertido Eminem el que atrajo focos, miradas, conversaciones, iras y parabienes.

Manifestantes convocados por organizaciones homosexuales se concentraron a las puertas del Staples Center para protestar contra las candidaturas de un cantante y compositor que de su último disco, «Marshall Mathers LP», ha vendido siete millones de ejemplares, con letras de una violencia extrema y crudas referencias a su madre, la violación, la eliminación de los homosexuales y otras lindezas. El presidente de la Academia que concede los Grammy subrayó la carga emocional del momento cuando, casi al término de las soporíferas tres horas de retransmisión de un evento atiborrado de publicidad, preparó la aparición del rapero con un largo editorial en el que recordó que también los Beatles y los Rolling Stones suscitaron la incomprensión entre padres e hijos. Acompañado a los coros y al piano por Elton John, que quiso servir de puente entre la dolida comunidad homosexual y el derecho de un artista a expresarse libremente, Eminem dio muestras de su arte al interpretar «Stan», una historia sobre un fan obsesionado cuya moraleja viene a decir: no practiques todo lo que digo, aunque las obscenidades fueron veladas por un pitido. Eminem se llevó tres Grammy del gremio rapero, pero no el premio al mejor álbum. La cantante Toni Braxton, con un vestido que apenas dejaba oculto sus senos y su pubis, se llevó el premio al mejor disco de “rhythm and blues”, y dijo que tal vez las letras de Eminem eran «una forma de terapia» para el rapero blanco. Mientras por primera vez fue premiada la música de los indios norteamericanos, los únicos candidatos españoles en la gala, Alejandro Sanz y el grupo leonés Café Quijano, se fueron con las manos vacías