Soledades, dúos, tríos y un cuarteto: Rabal, Verdú, Solá y Eduard

VENECIA. E.R.M, enviado especial
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Para lo bueno y para lo malo, jornada eminentemente española la de ayer en la Mostra; o al menos, hispana. Apartando lo malo (exclusivamente referido a la necrológica de Paco Rabal, recogida aquí con amplitud y generosidad por la Prensa), nos posaremos sólo en lo bueno: la excelente interpretacion de Maribel Verdú en la película del mexicano Alfonso Cuarón, «Y tu mamá también», donde siguen su estela física y química los jóvenes actores Gael García Bernal y Diego Luna. Y también, la gratísima sorpresa que trajo la primera pelicula de La Fura dels Baus, «Fausto 5.0», mucha imaginación visual y mucha puesta en escena pero sobre todo, fundamental, esencial, capital, vital..., una clase magistral, actoral y pectoral de Miguel Angel Solá y Eduard Fernández, un dúo que suena como una orquesta, un compendio de estilos y facultades, un aleph de los secretos de la interpretación, una maravilla, un milagro y un Dios ha venido a verlos, a los de La Fura, claro, por haber podido construir una película con esos magnificos mimbres.

En este «Fausto 5.0», cifra que recuerda a algunos partidos míticos entre el Real Madrid y el Barça, pero que no tiene nada que ver, se retoma made in Fernando León de Aranoa (guionista) y made in La Fura (inspirador y dirigidor) el nunca lo suficientemente sobado mito de Fausto.Cada cual aporta lo que sabe y puede, entre todo el equipo técnico aderezan mediante un guión bien hilado y una puesta en escena retorcida y eficaz lo que estos dos actores pueden contar en plano corto. Pero lo escueto y lo sencillo y directo nunca ha entrado en los planes de La Fura, y si el exceso y la alharaca, a lo cual, en esta pelicula, se amoldan Fernández y Solá sin darle mayor importancia al ruido que a las nueces, lo que provoca en la «faustez» de la película una sensación contradictoria: mucha (y excelente) fotografía, mucho plano largo y panorámico, mucho campo visual y hallazgo de color y composición, mientras que los dos protagonistas absorben con pasmosa tranquilidad la atencion en total y completo plano corto: el golpe de sus barbillas contra la pared de la pantalla pone a chisporrotear el entramado «furero», lo quema como una falla y humea alrededor de ellos dos, que son lo mero. Tal vez sin pretenderlo del todo, La Fura encuentra el mejor sistema para hacer su primera pelicula: arder mientras su luz alumbra a los dos protagonistas: con ellos, hay gran pelicula; sin ellos, sólo pira.

De otro modo quiza menos rotundo pero igual de explosivo le da significado Maribel Verdú a la pelicula de Alfonso Cuarón, «Y tu mamá, también», una vueltita en coche por los despoblados mexicanos para ir metiéndonos hasta la empuñadura en el tejido del trio protagonista. A golpe de encabritado idioma español (al estilo de «Amores perros») y a manivela de un humor tan juvenil como vasodilatador, se va uno haciendo a las pendejadas de los dos amigos cotorros y de ella, recién salida de un matrimonio y entrada en salideces y precocidades, lo que hace de la pelicula un cruce de lineas maestras (ella enseña) y quebradas (pequeños dramas que el humor de Cuarón convierte en comedietas), con una «voz en off» que apunta a Dios como narrador, pues va haciendo acta notarial presente, pasada y futura de los detalles peregrinos del viaje..., y con un sabor final lleno de recuelos de amargura..., la vida, «guey».

Estos dos títulos han llenado la crónica del dia, pero no la jornada, pues se queda un montón de cine por ver y algún que otro título por comentar, como el de Larry Clark, «Bully», también a competición. Pero vendrán tiempos peores.