Salomé
Salomé - Juan J. Monzo

Salomé: «Lo que se gastan en Eurovisión es tirar el dinero»

Hace 50 años, ganó el festival con «Vivo cantando». Fue el último triunfo de España

MadridActualizado:

Han pasado 50 años desde que María Rosa Marco Poquet, más conocida como Salomé, voló a Palma de Mallorca para interpretar en el Teatro Balear diez canciones, de entre las que se eligió «Vivo cantando» como el tema que representaría a España en el XIV Festival de Eurovisión el 29 de marzo de 1969, en el Teatro Real de Madrid. Por aquel entonces, era una licenciada en Bellas Artes y estudiante de cuarto curso de Medicina. Y el reto que se le planteaba era especialmente difícil: emular el triunfo de Massiel y su «La, la, la» un año antes en Londres.

Durante aquel mes previo al certamen, Salomé grabó «Vivo cantando» en seis idiomas diferentes y se pateó el viejo continente para calentar motores ante el que sería el segundo y último gran éxito de España en el veterano concurso: compartió el primer puesto con Lulu (Reino Unido), Frida Boccara (Francia) y Lenny Kuhr (Países Bajos). Aquel fue un caso insólito, cuatro países ganaban el alimón el disputado trofeo.

Salomé representando a España en el Festival de Eurovisión con la canción «Vivo cantando»
Salomé representando a España en el Festival de Eurovisión con la canción «Vivo cantando» - ABC

«Me lo pasé bomba»

1969 fue un año clave -«y muy duro», asegura- en la vida de esta barcelonesa de 79 años. Y en este 2019, Salomé celebra sus bodas de oro por partida doble: un éxito que catapultó su carrera musical y, siete meses después de Eurovisión, su boda con su «príncipe azul», el empresario Sebastián García Vernetta, por quien abandonó Barcelona para vivir en Valencia, donde sigue instalada entre un feliz anonimato y los recuerdos de su intensa vida como artista. «Aquella noche -la del 29 de marzo de 1969- me lo pasé bomba. Si ahora no se me para una mosca encima, imagínate con 50 años menos», comenta a ABC en conversación telefónica y mientras se recupera de una operación de rodilla.

Al otro lado del hilo, una locuaz y enérgica Salomé explica que, pese a los «tropezones» de la vida, procura reírse mucho «porque no arruga, todo lo contrario: te estira y te pone buena cara». Y sentencia: «Siempre he procurado que mi vida fuera un festival».

Puestos a recordar aquella noche de gloria sobre el escenario del Teatro Real, enfundada en un espectacular mono turquesa firmado por Pertegaz, con flecos y pedrería, y con un peso de 14 kilos, incide en que «se recuerda más el vestido de Salomé que el ‘‘Vivo cantando’’». Ahora que se celebra el centenario del nacimiento del modisto turolense, se recuperará la icónica pieza para una exposición-homenaje. «El traje lo tengo yo, pero se deshace en cuanto lo levantas». También guarda los collares que lució a juego, sobre los que asegura que «no sé de dónde sacaron que me los dejó Carmen Polo, pero es mentira. Cuando me enteré de que se decía eso, me quedé de pasta de boniato. Esos collares los puso Pertegaz y no son perlas. Son bolas blancas, nacaradas, y azules turquesa. Pues Carmencita habría estado guapa con esos collares, ¡si no valen un duro!».

La cantante Salomé
La cantante Salomé - Ángel Millán

«Salí a ganar»

Continúa el hilo de su relato con una confesión sobre aquella noche en la que ganó Eurovisión: «No me lo esperaba, pero salí a ganar. A mí me hacía mucha gracia la gente que me decía que “lo importante es participar”. No, señor. Para participar, me quedaba en mi casa», reconoce.

¿Y cómo ha sido su vida después de «Vivo cantando»?

Eurovisión me colocó un poco más arriba de donde estaba. Mi caché subió y tuve la suerte de hacer giras más importantes y mejor pagadas. Si antes del festival ya había recorrido medio mundo, después corrí por el otro medio.

¿Ha seguido cantando ese tema?

Yo no canto ni en la ducha. Decidí autojubilarme hace diez años, para quedarme en casa y no dar la tabarra a nadie. En Valencia tuve, durante cinco años, un programa en «Canal 9» y estaba muy cómoda porque hacía lo que me daba la gana. Luego colaboré en «Matí Matí» cinco años más, pero no me apetecía dar más vueltas.

¿En la música, resultaba más fácil triunfar antes que ahora?

Antes teníamos más oportunidades. Cuando empecé, si tenías un éxito o un medio éxito, seguías trabajando y grabando, y la gente seguía recordándote. Ahora si tienes un éxito y al año siguiente ninguno, se olvidan de ti y adiós Madrid.

¿Sigue Eurovisión, hoy en día?

Pues mira, según como me pille el cuerpo. Eurovisión también ha cambiado mucho y, como yo conozco todos los entresijos… Ver que todo es playback, la orquesta que no aparece por ninguna parte, el croma con muñequitos por detrás... ¡Chica, a mí eso no me hace ninguna ilusión! El año pasado no aguanté hasta el final, porque me dormía. Cuando vi a la ganadora (la representante de Israel, Netta Barzilai), pensé: «O yo estoy gilipuertas o gilipuertas están los otros».

Deduzco que no le gustó

¿La loca esa que salió con los moños y gritando como una posesa? ¿Eso es una canción? Vamos, si lo comparas con Salvador Sobral, el año anterior, con esa canción que tenía pies y cabeza y ojos y cara…

Los nominados a los Premios Naranja y Limón
Los nominados a los Premios Naranja y Limón - EFE

¿Y Amaia y Alfred?

Ellos son muy buenos, pero a mí la canción no me gustó. Parecía de «Frozen». Tampoco me gustó cómo iban vestidos. Por el amor de Dios, unos chicos tan jóvenes… A ella, pobreta, la vistieron fatal. Y él parecía un portero de discoteca mexicana. No les cuidaron.

¿Ha escuchado «La venda», con la que Miki nos representa este año?

Solo he escuchado cuatro compases. No la puedo juzgar, pero el «chunta chunta» ya lo he oído. Es decir, ja vorem què fem.

¿Qué sugiere para dar más esplendor al concurso?

Por lo que se ve, no hay mucho interés. Hay que hacer una canción para el Eurofestival que la componga gente que sabe y venderla muy bien, que no es fácil. Creo que vamos por ir. En España hay un público muy fiel de Eurovisión, pero quien lo organiza es quien debe decidir, no el público. El dinero que se gastan es tirarlo. O vas bien, o mejor no ir.