Pierre Bergé e Yves Saint Laurent posan en la entrada del Jardín Majorelle en los años 70. A la derecha, la Casa Berber en Marrakech
Pierre Bergé e Yves Saint Laurent posan en la entrada del Jardín Majorelle en los años 70. A la derecha, la Casa Berber en Marrakech - ©Didier Fèvre/©Jardin Majorelle/©Artcurial

Salen a subasta los tesoros marroquíes de Yves Saint Laurent

El diseñador y su pareja, Pierre Bergé, compartían su amor por el arte islámico. Artcurial vende más de 180 piezas únicas

Madrid Actualizado: Guardar
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La casa de subastas francesa Artcurial saca hoy a la venta, y por primera vez en Marrakech, la colección de arte islámico atesorada durante años por Yves Saint Laurent y Pierre Bergé. El producto de esta venta se destinará a mejorar las instalaciones del Jardín de Majorelle, que el año pasado acogió a 800.000 visitantes, y contribuirá a la financiación del próximo museo Saint Laurent, que abrirá sus puertas a mediados de 2017 para continuar con los programas culturales, educativos y sociales que la Fundación Jardín Majorelle lleva a cabo en Marruecos desde 2011.

La colección cuenta con más de 180 piezas de arte marroquí compradas por el diseñador a lo largo de muchos años y también con una colección de piezas diseñadas por Jacques Grange y otras de Bill Willis, arquitectos estrella de la jet set de los años 70 y grandes amigos de la pareja de coleccionistas. Entre los lotes destacan las piezas de cerámica azul Jobbana Alas de Mariposa del siglo XX, un tresillo sirio con marquetería de nácar del XIX que sale en 3.500 euros, un artesonado completo, mesas y bancos de Bill Willis o un cabecero con sus mesillas de Jacques Grange, tapices y alfombras, caftanes, una puerta de Madrasa del XVII con un precio estimado de 30.000 euros, cerámica, joyas de boda y dibujos orientalistas.

Del jardín a la pasarela

Yves Saint Laurent y Pierre Bergé compraron el Jardín en los 80, cuando estaba a punto de desaparecer para convertirse en un hotel. Lo restauraron, lo abrieron al público y se instalaron en uno de sus pabellones, bautizándolo como «Villa Oasis». Tras la muerte del modisto, Bergé donó el jardín a la fundación Yves Saint Laurent-Pierre Bergé en París.

«El arte marroquí que apasionó a Saint Laurent -nos cuenta el interiorista Tomás Alía- inspiró muchas de sus colecciones de ropa, desde los textiles hasta sus caftanes o joyas. Eran dos locos de Marrakech y les gustaba recalar allí el primero de diciembre y el primero de junio para crear sus colecciones. Les visitaban sus mejores amigos y tiene fama de haber sido una época divertida, distendida, relajada, en la que todos eran jóvenes, alegres y parecía que la vida no pasaba y que el tiempo era suyo».

Alía no llegó a conocer la casa de Marrakech, pero sí visitó la del anticuario Adolfo de Velasco, con el que Saint Laurent compartía el jardín. «En Tánger, sin embargo, tenían una casa mirando al mar, encima de la Kashbah. Luego Bergé compró la librería Les Colonnes y una casa en el centro de Tánger, al lado de donde tengo la mía. No hace falta decir que todo el que recala en Marruecos queda atrapado por su arte y su artesanía y esto les pasó a los dos coleccionistas. Empezaron a comprar objetos, textiles y joyas al gusto occidental», recuerda Alía.

Para Pierre Bergé, Marrakech fue «el sueño»: aquellos años en que eran muy jóvenes y se enamoraron del amor y a través de él, del arte, de las personas y de todo lo que les rodeaba. Él mismo cuenta en un precioso libro, titulado «La Passion marocaine» e ilustrado con dibujos y fotos de la época, cómo aterrizaron procedentes de Tánger en Marrakech en 1966. Su primer hogar fue La Mamounia, que era entonces un hotel lleno de pasado. El hallazgo del Jardín de Majorelle fue amor a primera vista.

Nuevo museo

Cuando los turistas se iban al anochecer, el diseñador y su pareja y socio salían al jardín a disfrutar de la luz, de los paseos, de los olores y de todos los sonidos de aquel paraíso. Hoy todas esas construcciones se han derribado para dar forma a lo que será el proyecto estrella de Pierre Bergé, un museo dedicado al diseñador, ya inmortal.

El comisario de arte Pablo Melendo vivió como espectador desde Christie’s, donde trabajaba entonces, la gran subasta de las casas del modisto francés de la rue de Babylone en París, de Tánger, del Castillo Gabriel en Deauville, y otras propiedades menos importantes, cuenta que Artcurial, es una de las grandes y mejor consideradas salas de subastas en Francia, con mucha pieza del siglo XX. «Tengo entendido -dice Melendo- que Bergé quiere inaugurar el museo en 2017 y que los arquitectos ya están manos a la obra».