Rocío cumple un año

Rocío, que era una mujer de fe, y que se lo pregunten, si no, a la Virgen de Regla, a la que ahora le está cantando la Salve Marinera eternamente junto a su santuario, con el acompañamiento de la

POR ANTONIO BURGOS
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Rocío, que era una mujer de fe, y que se lo pregunten, si no, a la Virgen de Regla, a la que ahora le está cantando la Salve Marinera eternamente junto a su santuario, con el acompañamiento de la música de las olas y el crujido de la mar chipionera, sabía que la muerte no es el final. Es el principio. Y para quien lo dude, ahí queda el nombre puesto. He escrito su solo nombre, Rocío, y no ha sido necesario ni el apellido. Y como la muerte no es el final, sino el principio, hoy es el cumpleaños de Rocío. El cumpleaños de Rocío Mohedano Jurado, incluso el cumpleaños de la artista Rocío Jurado, era el 18 de septiembre, y eso que las diosas no tienen edad y no hay taco de almanaque que lo pueda demostrar, anda que no, anda que no. Esa fecha se ha olvidado. La vida tiró a las aguas de la Cruz del Mar el anillo con esa fecha por dentro. Para que celebráramos este gozoso cumpleaños de hoy. Hoy es cumpleaños de Rocío a secas. Su primer cumpleaños. Hoy hace un año que, como la muerte no es el final, murió Rocío Mohedano Jurado y nació el mito Rocío. La vieja radio de cretona, la fábrica de sueños para la niña del zapatero que quería ser artista, le está dedicando en el programa del oyente un disco de clavel y de ola:

- Al mito Rocío, al cumplir su primer añito...

Y los que vendrán. Hace un año, cuando dejábamos a Rocío ya para siempre junto la luz de moscatel y rosas de su tierra, no podíamos ni imaginar que su figura se iba a agigantar de esta manera. Ahora es cuando se ha echado de verdad a volar la paloma brava de su voz, cuando se escucha más que nunca. Ahora supe toda la verdad, señora de la canción. Día que pasa es más grande. Nunca estuvo tan fresco el clavel, el rojo, rojo clavel. Nunca hubo bajamar para esa ola que llegó a la vida de la canción. Y decían que la copla estaba muerta... Rocío no solamente le dio vida, sino que hizo inmortales las que fueron un día sus coplas nuevas. Ni la copla está muerta ni Rocío nos ha dejado. Nos ha podido dejar Rocío Mohedano, pero Rocío, el mito Rocío, que apenas ha cumplido un año de vida imperecedera, sí que es cada día más grande, más largo, más hondo, más jondo, y de alto, ni te cuento, porque su voz resuena en el cóncavo escenario de las marismas azules que se pierden en el cielo.

Hay veces en que se muere un artista y como eran agentes de relaciones públicas de sí mismos, a los dos meses de haberse ido es como si nunca hubieran existido. Nadie se acuerda de sus pinturas, de sus libros, de sus esculturas, de sus canciones, de sus películas. Es justo lo contrario que le ha ocurrido a Rocío. Su figura se ha agrandado en este año. Su voz suena como si estuviera viva. Porque lo está. Su voz es ya la banda sonora de la memoria de la canción en España durante el siglo XX. «Se canta lo que se pierde», escribió el hermano de Manuel Machado. En el caso de Rocío, lo perdido canta por sí mismo en la memoria del corazón. La que se fue nos sigue cantando porque no la hemos perdido. La hemos ganado para lo imperecedero. Ya no se trata del disco más vendido de la semana: es la canción más recordada de un tiempo. No me meto en la callejuela sin salida del canallerío al uso en estos días, pero sencillamente pregunto: de las otras que fueron y que estuvieron, ¿qué se hizo? ¿Qué radio de cretona sigue recordando sus canciones? En cambio nunca sonaron tan vivas como ahora las creaciones de Rocío, viva el pasodoble. Viva el pasodoble del arte, que es el que queda, agrandado por el tiempo en este cabo de año, y es el que además permite y propicia la interesada profanación de la tumba de la memoria de la artista, que muchos perpetran en esta hora. ¿Y la herencia? ¿Qué herencia? La herencia es la memoria de su voz. Todos somos los herederos de Rocío. Diga lo que diga la escritura de un notarío. Aunque la albaceas diga misa, España entera es la heredera universal de una sonrisa, de una alegría, de la memoria de una voz, del recuerdo ejemplar de la lucha de una mujer contra su muerte, del testimonio de dar la batalla hablando de su fe, de sus principios, de sus valores, de su Virgen de Regla que está en Chipiona y en la marisma, Blanca Paloma. Como la muerte no es el final, el mito Rocío no ha hecho más que empezar. Y como cumple su primer añito, y yo le dedico este disco del oyente como un rojo, rojo clavel en la radio de cretona.