Rocío Carrasco, sin ganas de fiesta

Su amistad viene del barrio, puesto que son vecinas de urbanización y ya se sabe que el roce hace el cariño o casi. De ahí que la actriz Paz Vega no dudara en invitar a su nueva amiga Rocío Carrasco y

POR BEATRIZ CORTÁZAR
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Su amistad viene del barrio, puesto que son vecinas de urbanización y ya se sabe que el roce hace el cariño o casi. De ahí que la actriz Paz Vega no dudara en invitar a su nueva amiga Rocío Carrasco y su novio, Fidel Albiac, para que acudieran al estreno en Madrid de la película «Teresa, el cuerpo de Cristo», que ha dirigido Ray Lóriga y que tuvo una puesta de largo con todas las de la ley.

En un primer momento, Rociíto aceptó el brindis de Paz y Orson Salazar (el marido de la sevillana), pero horas más tarde, justo la víspera de la «premiere», avisó que finalmente no iría. Una cosa es compartir una cenita en casa con los amigos de la zona y charlar tranquilamente sobre esto y aquello y otra muy diferente es aparecer en una convocatoria donde habrá un montón de cámaras y donde la presencia de la hija de Rocío Jurado sería una auténtica revolución de cables en busca de una respuesta a tantas preguntas que siguen en el aire. ¿Han solucionado ya el tema del testamento? ¿Qué le parece la vuelta a los ruedos de Ortega Cano? ¿La familia sigue tan unida como en vida de «la más grande»? ¿Se casará por fin con Fidel?...

Carrasco optó por quedarse en casa y es que aún no tiene el cuerpo para tanto foco y tanto revuelo. Para suerte de Paz Vega, su ausencia no eclipsó un estreno que fue de lleno absoluto. Desde la ministra de Cultura, Carmen Calvo, que se defendía de cuantos dijeron que no había apoyado «El laberinto del fauno», a la pareja formada por Gonzalo Miró y Eugenia Martínez de Irujo, que ya no se defienden de los rumores de crisis que cada dos por tres les atribuyen porque están aburridos de tantas historias. También encantado estuvo en la puerta del cine recibiendo a los invitados el escritor Ray Lóriga, que destacó con fina ironía el interés que había en la sala «por ver una película de monjas». Por cierto, Vega llegó espectacular con su bombo de siete meses y con diseño de Hanníbal Laguna.