Jimi Hendrix
Jimi Hendrix - BARON WOLMAN

Revelan el secreto mejor guardado de Jimi Hendrix: el vino rosado portugués

El mejor guitarrista de todos los tiempos, fallecido en 1970, compartía la misma afición por esta bebida que la Reina Isabel II, Elton John y Amália Rodrigues

Corresponsal en LisboaActualizado:

Kathy Etchingham todavía recuerda como si fuese ayer su periodo de tres años como novia de Jimi Hendrix. Corría el final de la década de los 60 y el mejor guitarrista de todos los tiempos hizo caso de sus buenas vibraciones europeas para instalarse en Londres. Fue así como se cruzaron sus almas. Y ahora esta mujer de casi 70 años vuelve atrás en el tiempo haciendo algo a lo que se negó durante décadas: abrir al público el apartamento del número 23 de Brook Street, en el exclusivo barrio de Mayfair, donde vivió su gran (y atormentado amor) con el genial músico.

Por sólo 10 euros cualquier persona puede sumergirse en la vivienda que albergó al atribulado Jimi hasta meses antes de fallecer por una sobredosis el 18 de septiembre de 1970 (ahogado en su propio vómito en una habitación de hotel). Una botella del vino portugués Mateus Rosé se aloja en su mesita de noche de forma permanente porque Kathy acaba de revelar que ésta era su gran pasión.

El espíritu del incendiario guitarrista se encontraría solo en su imaginario transitar doméstico sin semejante compañía, de modo que ella no ha dudado en colocarla ahí para que todos sus fans se familiaricen con esta devoción suya. Su ligero sabor dulce y esas burbujas que lo convierten en una exquisitez espumosa encandilaron a Mr. Hendrix durante su estancia lejos de su Seattle natal (donde uno se encuentra con una estatua en su honor en plena Broadway Avenue) y del mismo Nueva York que se rindió a los efluvios revolucionarios de Bob Dylan.

Elixir de los dioses

«Había escaleras hacia el sótano y todos se recostaban en las barandas para escuchar a un tipo que tocaba en una esquina. Estaban embelesados mientras él mostraba su frescura y hablaba con un acento americano muy suave», rememora la señorita Etchingham acerca de aquella noche de 1966 en la que conoció al impactante artista, ataviado con una camisa psicodélica y una chaqueta de corte militar.

Canciones tan inolvidables como «Foxy lady» o «The wind cries Mary» fueron concebidas en Brook Street, aunque la pareja también ocupó otros pisos en diferentes zonas de la capital británica. Kathy fue testigo de que Hendrix, ex acompañante en las giras de Little Richard y de Ike and Tina Turner, dejaba boquiabiertos en Londres a Paul McCartney o Eric Clapton cuando se subía a un escenario.

Pero el vino rosado portugués no sólo atrapó al guitarrista que había asombrado al mundo prendiendo fuego a su instrumento en los macrofestivales de la era «hippie»: Monterey, Woodstock, Isla de Wight. La mismísima Reina Isabel II solía exigir Mateus Rosé en sus fastuosas veladas del Hotel Savoy. También la diva del fado por excelencia cayó rendida a los pies de esta bebida con «charme», pues Amália Rodrigues posó en diversas fotografías con una botella en la mano. Más adeptos: Saddam Hussein, Elton John y hasta John Holmes, el actor porno que subyugó a Andy Warhol.

Y es que la cuidada producción del vino engancha por su especial temple (incluida su variedad sin aguja), basado en la calidad de las uvas rojas del país vecino: las denominadas Tinta Barroca, Rufete, Baga y Touriga Franca. 73 años de historia acumula ya el preciado líquido, pues vio la luz en 1942. Fue entonces cuando el empresario Fernando van Zeller Guedes sorprendió con su osada apuesta entre la finura y la intensidad.

El producto, que toma su nombre del Mateus Palace de Vila Real (región de Tras-os-Montes), se redondeó con un envase inspirado en las petacas que llevaban los soldados en sus bolsillos durante la Primera Guerra Mundial. De modo que el diseño completó el éxito de este vino, que en su esplendor setentero llegó a despachar cuatro millones de botellas sólo en Estados Unidos.

Su aureola chic permanece intacta, tal cual puede comprobarse igualmente en su variedad española, lanzada hace sólo unos años con el cuerpo del tempranillo.