CASAS REALES

La Reina Paola de los Belgas regresa a la vida pública tras padecer arritmias cardíacas

La madre del actual Monarca, el Rey Felipe I, fue ingresada en un hospital a finales de verano. En las últimas semanas se había especulado mucho sobre su auténtico estado de salud

MadridActualizado:

La Reina Paola de los Belgas, madre del actual Soberano, el Rey Felipe I, parece haber recuperado la salud tras meses de «baja» debido a unas fuertes arritmias de las que se estaba tratando en un hospital de Bruselas. Ayer, junto al Rey Alberto, apareció con buen aspecto en el tradicional «Te Deum» que por estas fechas se celebra en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, en la capital belga. Ataviada con un elegante abrigo en color mostaza, las Reina saludó al público que se congregaba en los alrededores del templo antes de incorporarse al servicio religioso. El sábado, asistió con su esposo a la representación de la ópera «Lucia di Lammermoor» de Donizetti, en la Opera Royal de Wallonie.

Desde el pasado mes de agosto, cuando la real pareja regresó de sus vacaciones estivales en Saint Tropez, no se veía en público a la Reina Paola. Durante el verano, además, se le había prescrito reposo absoluto. A su regreso a Bruselas, debía ultimar los detalles de un viaje a Italia, patria de la Monarca emérita, pero este fue cancelado tras el ingreso hospitalario de Paola. Los padres de Alberto de los Belgas habían planeado trasladarse a Grosio (Lombardía), para inaugurar un museo dedicado a la Marquesa de Visconti Venosta, madrina de la Reina.

Por aquel entonces, y pese a la alarma de la opinión pública, no se comunicó nada sobre su estado de salud y se desataron las especulaciones. El 11 de septiembre, la Reina cumplía 78 años sin que hubiera noticias sobre lo que realmente le sucedía. El pasado 1 de octubre, el Palacio Real emitió un comunicado en el que se explicaba su dolencia: «Su Majestad la Reina Paola sufre de arritmia cardíaca, se encuentra actualmente bajo tratamiento y monitoreo para determinar la terapia adecuada».

Paola Ruffo di Calabria nació en Forte dei Marmi (Italia), el 11 de septiembre de 1937. La «dolce Paola» («dulce Paola»), como decía el título de la canción que el cantante belgo-italiano Salvatore Adamo le dedicó en 1965, llegó a Bélgica rodeada de glamour y un encanto hollywoodiense que chocaba con el protocolo de la época. Tenía 22 años cuando aterrizó en Bruselas para casarse con el Príncipe Alberto de Lieja, el 2 de julio de 1959, tras un breve noviazgo de cuatro meses, después de haberse conocido en Roma durante una recepción en la embajada belga. El suyo era uno de los linajes más antiguos de Italia y estaba emparentada con las principales familias aristocráticas: Alliata, Colonna, Rospigliosi, Orsini y Pallavicini. Intachable

La «dulce Paola», al contrario que la española Fabiola de Mora y Aragón, quien se convirtió en Reina tras casarse con el Rey Balduino en 1960, no encajaba en las cuadrículas de la corte belga. Además, su belleza, clase y elegancia la convirtieron en una de las damas de la realeza favoritas para las revistas de sociedad de la época. Tan sólo la Princesa Gracia de Mónaco podía hacerle sombra.

Tras algunos episodios escandalosos -sus amoríos con el conde Albert Adrien de Munt, fotógrafo de la revista «Paris Match», en las playas de Cerdeña; la indecorosa indumentaria con la que visitó el Vaticano, en minifalda y corpiño-, Paola aceptó su destino y se consolidó como la mejor compañera del Rey Alberto I, en especial cuando este subió al Trono tras la muerte de Balduino, en 1993. El Rey Alberto abdicó en 2013 en su hijo Felipe. Desde entonces, los padres del actual Monarca compaginan una cada vez más reducida agenda oficial con tareas privadas. La mayor preocupación de la Reina Paola es el estado de salud de su hijo Lorenzo, quien ha sufrido diversos ingresos hospitalarios debido, sobre todo, a su inestabilidad psicológica.

Ahora, Paola vuelve a la vida pública, al parecer recuperada, pero con la sonrisa cada vez menos frecuente.