Zapatero y Sonsoles Espinosa se instalarán en el barrio madrileño de Somosaguas
El matrimonio añora León, pero a sus hijas les gusta Madrid y quieren estudiar en la capital - ABC

Zapatero y Sonsoles Espinosa se instalarán en el barrio madrileño de Somosaguas

Ni León ni el barrio de Ópera, al menos de momento. La familia del futuro expresidente será vecina de importantes banqueros y empresarios

BLANCA TORQUEMADA
MADRID Actualizado:

En el amplio sentido semántico de las mudanzas (para los clásicos eran tránsitos vitales, más allá de la mera alusión al traslado de bártulos), sólo las de los presidentes del Gobierno abarcan todos los matices. Al menos, cuando dejan el cargo.

José Luis Rodríguez Zapateroy Sonsoles Espinosa están en ello, y, después de muchos dimes y diretes, ya ha hallado un acomodo sobradamente representativo. No en León, finalmente, sino en Madrid: en cuanto se vaya de La Moncloa, se instalará en el selecto barrio residencial de Somosaguas, en un chalé de tamaño medio y hechuras clásicas, y se convertirá en vecino de importantes banqueros y empresarios, tras un aluvión de especulaciones sobre cuál sería su próximo domicilio. Se trata de una casa de invitados anexa a otra de mayores dimensiones, cuyos propietarios se la han alquilado.

Al final, han pesado más los condicionantes familiares que la bucólica llamada del terruño. Sus hijas han crecido en la capital, se han aclimatado a ella y quieren continuar sus estudios en Madrid. Sonsoles puede satisfacer de momento su añoranza de León con visitas de fin de semana y el propio Zapatero ha transigido con los deseos de Laura, de diecinueve años, y Alba, de dieciséis, pues, como le confesó a su biógrafo Suso de Toro, «con ellas me rindo antes de empezar».

El hecho es que la «opción Somosaguas» (muy cerca también de donde vivía Leopoldo Calvo-Sotelo) viene a dar salida a las dudas de la familia sobre cuál sería su mejor refugio una vez dejada atrás la Presidencia, pues habían barajado varias opciones y ninguna había resultado plenamente satisfactoria. En primer lugar, no pueden marcharse al chalé que se están construyendo en la urbanización Eras de Renueva, en las afueras de León (sobre una parcela de setecientos metros), porque está inacabado.

En vista de ello, también se dijo que podrían irse a vivir de forma transitoria a un piso en el centro de la capital leonesa que está a nombre de Sonsoles, pero la realidad es que, a la hora de la verdad, parece que no existe una intención inmediata de dejar Madrid.

Un piso en Las Rozas

Cuando accedió a la Secretaría General del PSOE en 2000, Zapatero compró un piso en Eurogar, una urbanización de Las Rozas donde también tenían casa otros dirigentes socialistas. Allí vivió hasta su mudanza a La Moncloa en 2004, etapa en la que han trascendido dos operaciones inmobiliarias: la adquisición de un dúplex en Vera, en la costa almeriense (después ha sufrido la crisis inmobiliaria y lo ha vendido a menor precio del que pagó) y la compra de la parcela para el chalé de León.

Lo inesperado, después de todos esos movimientos, ha sido la «salida Somosaguas». Porque también se había dicho que los Rodríguez-Espinosa podrían utilizar en Madrid un pisito (de unos setenta metros cuadrados) que ella heredó en el barrio de Ópera. Pese a lo privilegiado de la zona, una de las más caras de Madrid, no parece un reducto adecuado para los condicionantes (seguridad y oficina propia, de forma vitalicia) que acompañan a un ex jefe del Ejecutivo.

Los Aznar lo tuvieron claro

Menos dudas sobre cuál sería su hogar definitivo albergaron los Aznar Botella. Antes de Moncloa, habían vivido en un piso de unos doscientos metros cuadrados de la calle Diego Ayllón, junto a Arturo Soria, y tras el atentado de 1995, obligados por las circunstancias, se trasladaron a un chalé de alquiler en La Moraleja.

En 1999, durante la etapa presidencial, compraron por unos 600.000 euros un chalé en la urbanización Monte Alina, entre Boadilla del Monte y Pozuelo, donde ahora residen. Es una vivienda de la promotora Levitt, conocida por sus inmuebles de alta gama, de estilo residencial norteamericano. Con sentido del ahorro, mientras no la ocuparon la tuvieron alquilada. Y actualmente también tienen casa de verano en Guadalmina (Marbella).

El caso de Felipe González es más complejo y condicionado por su separación de Carmen Romero. Antes de llegar al poder (aún humeante la Transición) González vivía en un piso de la calle del Pez Volador, en el barrio de la Estrella, y, cuando dejó la Moncloa, se instaló en un chalé (mil metros de parcela y casi seiscientos construidos), también en Somosaguas.

Con la ruptura matrimonial, esa vivienda se la quedó su «ex», una circunstancia que al expresidente socialista le sirvió para esgrimir en una entrevista que la prueba de que no le interesa el dinero es que ni siquiera tiene casa propia. Pero sí disfruta de una, y señorial; vive en un piso de la calle Velázquez propiedad de Pedro Trapote, cuñado de su actual pareja, Mar García Vaquero. Además, se está construyendo un chalé junto al mar en Marruecos, donde goza de influencia y amistades.

Al final, mandan los deseos, pero también las circunstancias y ataduras propias del rango institucional, aun en calidad de «ex». Por eso Suárez se instaló en un chalé de La Florida y González y Aznar disponen de viviendas que les permiten recibir sin desdoro a invitados de relumbrón. Y Zapatero tendrá ocasión ahora de alternar con sus vecinos banqueros.