La Reina Sofía y Jean d'Orléans
La Reina Sofía y Jean d'Orléans - GTRES

La Reina Doña Sofía acude al funeral del Conde de París

Alberto de Mónaco también se ha sumado a la despedida de Henri d’Orléans en la Capilla real de Saint-Louis

Corresponsal en ParísActualizado:

El Príncipe Jean d’Orléans, Conde de París, nuevo jefe de la casa de Francia, presidió el funeral de su padre, Henri d’Orléans, celebrado la tarde del sábado en la Capilla real de Saint-Louis, Rey de Francia, en Dreux (Eure-et-Loir), una ceremonia que consumó de manera solemne la reconciliación familiar definitiva, poniendo de manifiesto profundos lazos internacionales y una voluntad firme de servir a su patria, en los momentos más convulsos.

Tras asumir el título de Conde de París, Jean’Orleans decidió dar el último adiós a su padre en la necrópolis familiar de Dreux, capilla real, tumba de los Orléans. El difunto frecuentó con más frecuencia la residencia familiar de Amboise, otro sitio real. El nuevo jefe de la casa de Francia decidió reafirmar la reconciliación definitiva, ante la tumba de sus ancestros, por razones que él mismo explica de este modo: «Se trata de recogernos en la necrópolis familiar, en Dreux. Más allá de pasadas diferencias, se trata de un momento excepcional, de diálogo íntimo con nuestros antepasados, unidos en el mismo amor a Francia».

Esa reconciliación íntima estuvo ligada a una cierta dimensión nacional e internacional del acontecimiento. Más de quinientos invitados de Francia y Europa, representantes de varias casas reales, la vida política, económica y social.

En un puesto de honor, la Reina de España, Doña Sofía, acompañada del embajador de España en Francia, Fernando Carderera. Entre los invitados españoles se encontraban, igualmente, los condes el El Abra, Santiago de Ybarra, presidente de honor de Vocento, y su esposa, Mercedes Baptista.

Los lazos personales del Príncipe Jean d’Orléans (53 años) con España vienen de lejos y son muy profundos. Su esposa, Philomena de Tornos y Steinhart (42 años), nació en Viena (Austria), hija de Alfonso de Tornos y Zubiría, diplomático, nieta de Juan de Tornos y Espelius, que ocupó cargos eminentes en la secretaria personal de don Juan de Borbón, abuelo del Rey de España, en Estoril.

Como sus antepasados, Jean d’Orléans no duda en abordar con franqueza muy comprometida los problemas más candentes de la historia y la actualidad de su patria. En su día, su abuelo tuvo una relación íntima con el general de Gaulle, que lo respetaba y apoyó el primer matrimonio de Henri d’Orléans con Marie-Thérèse de Wurtemberg, esperando favorecer, en cierta medida, la reconciliación histórica entre Francia y Alemania.

Hasta la hora misma de su muerte, Henri d’Orléans estuvo ligado a la historia de Francia de una manera muy personal. Dos semanas antes de su muerte, el difunto conde de París, intervenía en Twitter, oficiando de «intermediario» entre la franquicia de los chalecos amarillos y el presidente de la República, Emmanuel Macron, escribiendo: «Si la cólera del Pueblo de Francia es legítima, es necesario saber distinguir entre la paja y el grano. La Guardia Pretoriana no se equivoca de blanco». Henri d’Orleans falleció días más tarde, cuando se dirigía a una ceremonia religiosa que debía conmemorar el aniversario de la muerte de Luis XVI, en la guillotina del Terror revolucionario.

Envuelto en la tragedia íntima de la muerte de su padre, mientras preparaba la reconciliación final, ante la necrópolis familiar, Jean d’Orléans tampoco ha dudado en intervenir en el gran debate nacional suscitado por la franquicia de los chalecos amarillos, con esta declaración de fondo:

«Como mi padre, que intervino personalmente ante esta crisis nacional, no puedo guardar silencio. Se ha roto el contrato político y social de la posguerra. Debemos cambiar hábitos y comportamientos. Debemos dar respuesta a las fracturas que amenazan a nuestra sociedad, que son numerosas y profundas, entre ricos y pobres, entre élites desarraigadas y la población, entre las ciudades y los territorios, entre las religiones. Los chalecos amarillos resumen esas fracturas múltiples [ .. ] Debemos construir un proyecto común para todos los franceses».