En su punto: La fiebre cubana

Por Beatriz CORTÁZAR
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TAL Y COMO ANUNCIE HACE YA UNA SEMANA en esta misma sección Sara Montiel es la última víctima de la llamada «fiebre cubana» que tantas famosas han contraído. Los casos de Bibiana Fernández, Isabel Gemio, Marujita Díaz, Amparo Muñoz, Marlene Mourreau y hasta la mismísima Mari Cielo Pajares, tienen un punto en común: su amor por un cubano. Pese a esa coincidencia, cada vez que alguna de ellas habla de su relación siempre quiere dejar bien claro que su historia no tiene nada que ver con las del resto, que lo suyo es serio, auténtico, real, casual y duradero. Hoy esas mismas palabras las puede pronunciar Sara Montiel quien ya ha realizado su primera exclusiva pactada -habrá una segunda- con su actual amor cubano, un joven de 37 años (me equivoqué en dos) con el que anuncia y proclama su relación a los cuatro vientos en un posado junto a la piscina donde se les divisa -el filtro antiarrugas que llevan las fotos apenas nos permite reconocerlos- y donde hablan de su amor sin tapujos. Sara viste de verde («quien con verde se atreve...») y Tony Hernández (a ese nombre responde) de blanco y sonrisa de medio lado. Fue su fan desde la infancia, su mujer le abandonó por esa obsesión y hoy está radiante tras haber conseguido tener a su musa. «Al terminar sus vacaciones volverá a Cuba y será en Navidad cuando volvamos a estar juntos», cuenta Sara. También dice que su amor es «tranquilo» (?) y que ella vive el presente. Sobra decir que la diferencia de edad no es problema para ninguno y que Sara se debe haber cogido un buen enfado ayer por la mañana cuando ha visto su revelación sentimental en una simple «ventana» de portada de la revista «Hola» que ha preferido dar el protagonismo de su número de esta semana a una Paloma Lago en biquini. Contar realmente no cuenta mucho pero posar lo hace de maravilla en Ibiza con todo un desfile de trajes de baño. Sara no entenderá tal desagravio cuando esa misma revista, en su edición internacional, bien que le dedicó una portada a Joan Collins y su nuevo amor, otro joven de buen ver con el que vive no una segunda sino una tercera juventud. Una de las mejores respuestas que Sara da en esa entrevista exclusiva es cuando se justifica para su público o para los lectores asegurando que ha querido posar con su pareja para evitar que les hagan fotografías o que les acosen. Vista la parejita amartelada al borde del agua -lo que dan de sí las piscinas este verano- ahora queda esperar las reacciones de este nuevo romance. Según me cuentan de buena tinta, la confesión de Sara va a levantar ampollas dentro y fuera de nuestro país. Dicen que por Miami la noticia ha caído como una bomba y también dicen otras cosas que ya les diré en su día.

ISABEL PREYSLER VESTIRÁ DE ZARA. La reina del «glamour» pese a su página en Internet, Isabel Preysler, es antes que nada toda una madraza. Ella siempre lo dice en público y ahora tiene que demostrarlo en privado desde que nos hemos enterado que su hija Tamara ya trabaja en el departamento de comunicación de la firma Zara (menudo contacto) y la vemos en todas las revistas posando con el dueño, el billonario Amancio Ortega. Preysler dejará los armanis, valentinos y gallianos para lucir las prendas que su hija le recomienda y que la colocará en el mismo plano del resto de las mujeres adictas a la zaramanía.