Dolce & Gabbana junto a Monica Bellucci
Dolce & Gabbana junto a Monica Bellucci - EFE

La provocación de Dolce & Gabbana ya no es rentable

Los diseñadores italianos se juegan 500 millones de euros tras desatar la furia en China

Corresponsal en RomaActualizado:

Los nombres de los diseñadores italianos Domenico Dolce (60 años) y Stefano Gabbana (56) son sinónimo de «éxito empresarial» y, también, de «polémica». A lo largo de su vida profesional, ambos se ha visto envueltos en los escándalos más dispares, desde controvertidas campañas pulicitarias a manifestaciones políticamente incorrectas. Pero, ahora, su metedura de pata en China está haciendo temblar los cimientos de su imperio de moda: una publicidad considerada sexista y racista, llena de estereotipos y lugares comunes, ha causado indignación en el país asiático y ha llevado a Domenico y Stefano a pedir un humillante perdón. A día de hoy, se están jugando el mercado chino.

La pesadilla comenzó con una serie de tres vídeos de la firma para llamar la atención sobre un espectacular desfile que tenía previsto en Shanghái y que fue bautizado como «El Gran Espectáculo» -400 modelos, 120 artistas y 1.500 invitados-. En la campaña de promoción del mismo, una joven china trata infructuosamente de comer con palillos pizza, espaguetis y el dulce siciliano cannolo, mientras que una voz en off masculina le da instrucciones sobre cómo debía hacerlo. Pero los consejos tenían un doble sentido, que se evidenciaban cuando trataba de meterse en la boca un enorme canutillo relleno de queso ricotta -el consabido cannolo- y la voz le preguntaba, de manera maliciosa: «¿Es demasiado grande para ti?». La tormenta perfecta. Al monumental escándalo, que trajo la cancelación del desfile, se sumó la publicación de capturas de pantallas de la cuenta de Stefano Gabbana en Instagram, donde, decía que «China es una mafia maloliente».

Tras los lamentos y acusaciones de haber sido pirateados, a la célebre pareja no le ha quedado otra que pedir perdón a través de un vídeo. Pero el mal ya está hecho: la marca Dolce & Gabbana tiene unas 60 tiendas en China y su presencia en el comercio electrónico del país asiático en grande. La «broma» les puede salir muy cara: 500 millones de euros están en juego, según medios económicos como «Il Sole 24 Ore».

La ofensiva contra la firma italiana está desatada. En China, las grandes plataformas de comercio on-line han retirado sus ofertas y en la calle se han quemado sus productos. A este lado del mundo, turistas chinos se manifestaron contra a su tienda de la via Monte Napoleone de Milán. Además, varias celebridades han prometido «nunca volveré a comprar vestidos o accesorios de Dolce & Gabbana».

Una piedra en el zapato

China, pues, se ha convertido en la auténtica piedra en el zapato de Domenico y Stefano Gabbana, tras un rosario de viejas polémicas de las que salieron airosos. En 2006, muchos se echaron las manos a la cabeza cuando bajaron hasta la línea del pubis de los modelos los pantalones vaqueros, durante una campaña publicitaria. Un año más tarde, y bajo la denominación «Hot Baroque», la imagen pretendidamente glamurosa de un joven asesinado de un tiro en la frente provocó auténtica indignación. Los anuncios tuvieron que ser retirados. Tampoco hizo gracia ver a Madonna fregando suelos y platos, en 2010, y mucho menos la imagen de a un hombre sujetando a una mujer contra el suelo mientras otros cuatro contemplaban la escena. No gustaron sus palabras contra de la fecundación in vitro, porque, en su opinión, creaban «niños sintéticos» y oponiéndose a que los gays adoptaran, pese a ser ellos mismos homosexuales. De todo ello se disculparon y retractaron. En 2016, fueron absueltos de un delito de evasión fiscal, que a punto estuvo de acabar con su carrera.

Permanentemente instalados en la provocación, está claro que escandalizar ya no les resulta rentable.