Los Duques de Cambridge y el Príncipe Enrique, el miércoles en Kensington
Los Duques de Cambridge y el Príncipe Enrique, el miércoles en Kensington - REUTERS

Homenaje a Lady Di en el Jardín Blanco

Los Duques de Cambridge y el Príncipe Enrique visitaron ayer el memorial de su madre en Kensington

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Flores blancas en su ramo de novia en cascada en 1981, flores blancas sobre su ataúd en 1997 y cómo no, flores blancas en el jardín de Kensington, inaugurado el pasado mes de abril para honrar su memoria en el 20 aniversario de su muerte. En un día de lo más desapacible en la capital británica, los Príncipes Guillermo y Enrique de Inglaterra, acompañados por Catalina de Cambridge, pasearon ayer reflexivos y cabizbajos por el White Garden, plantado en el palacio londinense donde residió su madre durante quince años. A su llegada fueron recibidos por Sean Harkins, jardinero jefe de los Historic Royal Palaces de Londres, un gran amigo de Diana y el diseñador de su jardín tributo. Los dos hermanos se reunieron además con representantes de ocho organizaciones sin ánimo de lucro con las que colaboró la Princesa.

Aunque es hoy cuando se cumplen los 20 años del fatal accidente de Lady Di en el túnel del Puente del Alma en París, su hijos quisieron homenajearla en la víspera para así recluirse en la intimidad y alejarse de los flashes en la jornada del aniversario. Hoy no participarán en ningún acto oficial.

Los Príncipes se han despachado a gusto durante los últimos meses recordando la figura de su madre y sus últimas horas y nutriendo un buen puñado de documentales, que se han emitido durante todo el verano con excelentes índices de audiencia. El rencor y enfado de los hijos contra los fotógrafos en prime time era una apuesta segura. «Una manada de perros, que la siguió, la persiguió, la acosó, la escupió y trató de obtener una reacción airada para conseguir un fotografía», declaró Guillermo sobre los paparazis.

Quienes no se han dejado ver estos días, ni lo harán, son su exmarido, Carlos de Inglaterra, que se encuentra con su mujer Camilla Parker Bowles en su residencia estival de Birkhall, en Escocia, mientras la Reina Isabel II se halla en Balmoral, como acostumbra a hacer por estas fechas y donde le sorprendió la noticia del fallecimiento de su exnuera.

Nueva etapa

Tras abandonar su trabajo a tiempo parcial como piloto de ambulancias aéreas en Norfolk (este de Inglaterra), el Príncipe Guillermo y su familia se han instalado en el palacio de Kensington. Su hijo, el Príncipe Jorge, comenzará el próximo 7 de septiembre las clases en el colegio Thomas’ Battersea, donde el curso cuesta 18.000 libras.

Un portavoz de Kensington ha confirmado que el Príncipe Guillermo comenzará a asumir más compromisos oficiales. Durante su estancia en su mansión de Anmer Hall, en Norfolk, Guillermo fue acusado de vivir en un placentero retiro, con menos de 200 actos al año, mientras que su incombustible abuela, de 91 años, acudió a 385 en 2016. Ahora podrá sacudirse por fin de su merecida fama de holgazán.