Ameerah Al Taweel y Al Waleed bin Talal, en 2011, en la boda de Guillermo y Catalina de Cambridge - EFE

Las princesas árabes que escaparon de la «jaula de oro» de su matrimonio

Huida, invisibilidad, asilo político, duros procesos de divorcio... Haya de Jordania es la última en romper amarras maritales

MadridActualizado:

La huida por desamor de Haya de Jordania es todo lo contrario a lo que se presupone que ocurre en el siglo XXI. Aunque nadie es capaz de ubicarla en Londres, ayer «The Daily Mail» aseguró que ella y sus hijos -Zayed (7) y Al Jalilla (11)- se encuentran en la capital británica, en una casa cerca del palacio de Kensington. El próximo 30 de julio podría tener lugar la primera vista oral con la que se iniciará su proceso de divorcio del emir de Dubái, Mohammed bin Rashid.

Según la BBC, la hermana de Abdalá II de Jordania comenzó a temer por su vida a principios de año, cuando descubrió «hechos perturbadores detrás del misterioso regreso a Dubái de Sheikha Latifa [una hija de los 21 vástagos de Mohammed bin Rashid]», quien huyó en marzo de 2018. Aunque al principio Haya antepuso la reputación de Dubái a la integridad de la princesa Latifa, estos últimos meses descubrió cosas que le hicieron cambiar de opinión y planear una escapada que su marido no pudiese impedir.

Al poco tiempo de llegar a Londres, según la prensa inglesa, la princesa Haya fue recibida por Isabel II -quien estuvo muy unida a su padre, Husein de Jordania- en el palacio de Buckingham. La Reina también mantiene muy buena relación con el emir y parece que estaría en medio de un asunto privado que podría desencadenar en un problema para las buenas relaciones entre Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos.

La princesa Haya de Jordania y su todavía marido, Mohammed bin Rashid
La princesa Haya de Jordania y su todavía marido, Mohammed bin Rashid - ALI HAIDER

La fuga de Haya de Jordania no ha hecho otra cosa que poner de manifiesto la cruda realidad de las mujeres -ya sean ricas o con bajos recursos-, en países del golfo Pérsico, como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. Antes que ella, otras princesas también huyeron. No tenían alternativa si querían escapar de las redes de un poderoso patriarcado donde las mujeres -por mucho que ya puedan conducir y votar-, siguen subyugadas.

Diez años encarceladas

La historia de Alanoud al Fayez -exesposa del fallecido rey Abdalá de Arabia Saudí - dio la vuelta al mundo. Tras años de sufrimiento, salió de Riad en 2003 y pidió asilo político en Reino Unido. Desde allí luchó por la liberación de sus cuatro hijas (Sahar, Jawaher, Maha y Hala), se reunió con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y organizó protestas en la puerta de la embajada de Arabia Saudí en Londres. En 2014 las princesas se pusieron en contacto con varios periodistas a través de Skype y contaron al mundo que llevaban diez años encarceladas por su padre y malviviendo en un complejo copado de seguridad en Yedah. Cuando el rey murió en 2015, las cuatro chicas y su madre fueron silenciadas.

El glamur y el activismo de Ameerah Al Taweel por los derechos de las mujeres también se condenó al olvido en 2013, tras su divorcio del príncipe saudí Al Waleed bin Talal, sobrino del Rey Salmán de Arabia Saudí. Ella solo fue una «muñeca para Occidente» con la que suavizar la imagen del país.

Habrá que esperar para saber cómo evoluciona el divorcio de la princesa Haya. Hasta ahora, el más caro en Reino Unido fue precisamente el del jeque saudí Walid Juffali, quien murió en 2014, dos días después de que su exmujer, la modelo Christina Estrada, le «desplumase» y se quedase con 90 millones de euros de su fortuna.