Ursula von der Leyen en la competición de caballos que sus padres patrocinan cada dos años en Bexter Hof
Ursula von der Leyen en la competición de caballos que sus padres patrocinan cada dos años en Bexter Hof - ABC

La presidenta de la Comisión Europea desconecta en Westfalia

Ursula von der Leyen reúne a su marido y siete hijos en una modesta casa de campo en Krefeld (Renania)

BerlínActualizado:

Acaba de ser nombrada presidenta de la Comisión Europea, pasando a convertirse en la mujer más poderosa de Europa, pero no por ello falta a la tradición veraniega. La alemana Ursula von der Leyen, madre de siete hijos, considera sagradas las vacaciones en familia y entre viajes profesionales a Varsovia y a Zagreb repite, como cada año, en la casa de campo de Westfalia, más parecida a una gran cabaña que a la residencia familiar en Krefeld, Renania, en la que se hospedó Napoleón cuando visitaba los territorios anexionados.

Cuando fijaron allí sus vacaciones por primera vez, no había ni agua caliente ni luz eléctrica. Después han ido haciendo reformas, pero solo lo justo. Siguen sin tener conexión a Internet. Tanto Ursula como su marido Heiko, profesor de Medicina especialista en terapia génica cardiovascular y procedente de una familia aristocrática, consideran que lo mejor para sus hijos es pasar las vacaciones al aire libre y sin demasiadas comodidades. Desde el mayor, David, que tiene ya 33 años, hasta la más pequeña, Gracia, que acaba de cumplir los 20, acuden a la cita veraniega, que incluye el torneo hípico que sus padres patrocinan cada dos años y desde hace doce en el idílico Bexter Hof y en el que varios de ellos han competido. El torneo lleva por nombre «Amistad Alemana».

Pasión por los caballos

Von der Leyen ha acudido de nuevo al hermoso paraje verde junto a la ciudad de Herford en el que se encuentra entre amigos y en el que disfruta de su pasión por los caballos. Organizan el evento los Meyer zu Bexten, una familia con la que tienen relación desde hace décadas y que logra atraer a unos 8.000 visitantes a una competición juvenil internacional con más de treinta jinetes. «A veces me he jactado de montar regularmente. Ja, ja… En honor a la verdad, como mucho cada dos meses. Y lo más que se puede decir es que fui amazona, ahora no puedo ya hacer gran cosa…», bromea a sus 60 años y en ropa de faena. Después de la competición, el programa incluye las «Tertulias de granero», en las que sobre un improvisado escenario junto al heno conversan sobre temas de actualidad algunos de los destacados participantes. Este año estaba el redactor jefe de la televisión pública alemana ZDF, Peter Frey, que ha recordado entre risas que Ursula fue compañera de aula, en el Colegio Europeo de Bruselas, de Boris Johnson, la bestia negra del Brexit. «Ja, ja, ja… sí, somos viejos conocidos, fuimos al mismo colegio, pero resulta evidente que sacamos conclusiones muy diferentes», respondía von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea reconoce que cada vez es más difícil reunir a toda la familia a la vez. «Mis hijos no están ya tan pendientes de mí», dice a medio camino entre la satisfacción y el reproche. La gran novedad este año es que no podrá desconectar el teléfono durante las vacaciones, como hacía durante los largos años en que fue sucesivamente ministra de Familia, Sanidad y Defensa. Hace dos años, participó a caballo en la inauguración de un torneo en Aquisgrán que le dejó un gran recuerdo. También siente nostalgia de las grandes caminatas familiares en las que los más pequeños seguían a los mayores en pony o en bicicleta. «Cada etapa tiene su encanto», dice, «y es bueno seguir disfrutando de los momentos en familia».