Polanski recupera su cama

POR RAMIRO VILLAPADIERNA ENVIADO ESPECIALZÚRICH. El cineasta no ha recuperado la libertad pero sí su cama, en la que le esperaba ayer su esposa. La actriz Emanuelle Seigner viajó ayer con sus hijos a

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POR RAMIRO VILLAPADIERNA ENVIADO ESPECIAL

ZÚRICH. El cineasta no ha recuperado la libertad pero sí su cama, en la que le esperaba ayer su esposa. La actriz Emanuelle Seigner viajó ayer con sus hijos a su chalet en Gstaad para recibir al director de «El pianista» y «Cul de sac», ésta última película uno de sus primeros éxitos y paradigma del callejón sin salida en que se encuentra aislado su caso.

Polanski, de 76 años, llegó pasado el mediodía en una limusina de cristales oscurecidos y matrícula de Berna a su antiguo refugio de montaña, convertido en nueva prisión, de troncos de pino en lugar de los barrotes de la cárcel de Winterthur, en las inmediaciones de Zúrich.

Entre las nieves de la privilegiada Gstaad, el fugitivo realizador inicia su arresto domiciliario; allí donde recibía a sus viejos amigos del otro lado del Atlántico volvía anoche a haber luz y fuego en la gran chimenea de leña, esta vez con apenas la visita de guardias y perros de montaña, y un centenar de periodistas tiritando en el jardín.

A cuenta del historial de huída del cineasta, sobre el que pende una orden estadounidense de extradición por un viejo estupro a una menor, Polanski ha aceptado comprometerse a no abandonar el límite del jardín en ningún momento y llevar siempre un grillete electrónico identificador, además de depositar su pasaporte y tres millones de euros.

Atrapado por fin por su pasado, el realizador franco-polaco, que conoció la prisión ya desde la infancia, en el gueto de Cracovia, permanece ahora al menos rodeado de los suyos y a la espera de su posible entrega a la justicia norteamericana, por un reprobable caso sucedido en las locas fiestas hollywoodenses, de los locos años 70.