Diana de Gales
Diana de Gales - Gtres

Plebeyas que se convirtieron en princesas europeas

Todas ellas son mujeres que han visto cómo sus vidas cambiaron drásticamente al unirse sentimentalmente con príncipes

MadridActualizado:

Al igual que este fin de semana Meghan Markle, muchas otras mujeres no pertenecientes ni a la nobleza ni a familias reales, han visto cómo sus vidas cambiaron drásticamente al unirse sentimentalmente con príncipes europeos. A pesar de que el caso de la actriz estadounidense es muy diferente, pues su ya esposo el Príncipe Harry no es el heredero al trono británico, esta historia de amor nos ha recordado muchos otros casos en los que la novia ha terminado siendo princesa e incluso reina.

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  1. Mette-Marit Tjessem Höiby

    Mette-Marit
    Mette-Marit - Gtres

    El matrimonio el año 2001 del Príncipe Haakon Magnus con Mette-Marit Tjessem Höiby fue el más polémico de los protagonizados hasta ese momento por ningún heredero de una Casa Real reinante. Ella era una madre soltera con un hijode 5 años, fruto de una relación extramatrimonial con un hombre condenado por tráfico de drogas y otros delitos.

    No obstante, el matrimonio contó con el respaldo de numerosos miembros de Casas Reales de toda Europa que asistieron a su boda celebrada en Oslo. El oficiante, el obispo de Oslo, Gunnar Stalsett, consideró un acierto la elección de la novia porque con ella la Familia Real se hacía más representativa del modelo familia imperante en Noruega del siglo XXI.

  2. Diana Spencer

    Diana Spencer
    Diana Spencer - Gtres

    Corrían las últimas semanas de 1980 cuando se empezó a hablar de que una joven rubia y de ojos grises era novia del heredero de Inglaterra. Pero se había dicho tantas otras veces que el Príncipe Carlos había elegido por fin a la que sería su esposa que la mayoría de los medios británicos se interesó tan solo por saber cómo era la nueva compañera del príncipe, a fin de comprobar si los gustos del príncipe habían sufrido alteraciones. Diana Spencer era atractiva, distinguida y la más joven de las que habían acompañado al príncipe. El diario «The Sun» fue el primero en asegurar que la pareja levaba dos meses acudiendo a reuniones, cenas y partidos de polo.

    El 24 de febrero de 1981 el palacio de Buckingham enviaba un comunicado oficial en el que anunciaban el compromiso de la pareja. Hasta ese momento, la soltería de Carlos preocupaba a los ciudadanos. No faltaba incluso quien temía que volviese a ocurrir una historia similar a la de Eduardo de Wlndsor, pues el príncipe llegó soltero a los 32 años. Él se excusaba diciendo: «Me encantará casarme, pero no debo olvidar que mi esposa será la Reina de Inglaterra. La opinión pública es exigente y espera mucho de su soberana. Tengo que elegir cuidadosamente, porque la futura reina no puede decepcionar y debe tener unas cualidades muy particulares». Al final eligió a Diana que por sus antecedentes familiares (pues era hija del octavo conde de Spencer) era digna de acceder al trono británico, pero además en su vida no había ningún hecho que en su día pudiera ser aprovechado por los medios para publicar algún escándalo.

  3. Mary Donaldson

    Mary Donaldson
    Mary Donaldson - Gtres

    En el año 2004 el entonces Príncipe de Dinamarca, Federico, contraía matrimonio con la joven australiana Mary Donaldson, una licenciada en Ciencias Económicas que ejercía la abogacía en su país de origen. La boda se celebró el 14 de mayo de ese mismo año con una ceremonia religiosa en la Catedral de Copenhague. Todas las Casas reales de Europa acudieron invitadas al acto.

    Sin embargo su enlace no estuvo exento de polémica. Dos meses antes del enlace, Copenhague amaneció ayer llena de carteles de gran tamaño que mostraban el rostro de la prometida de Federico de Dinamarca y un texto que rezaba: «El mismo trato de princesa para todos los inmigrantes». El bochornoso espectáculo ocasionó una auténtica convulsión y alarma nacional ya que se temían incidentes desagradables el día en el que los novios se dieron el «sí, quiero» ante el altar. Los autores de la pegada de carteles protestaban por el hecho de que la australiana sin otro mérito que esposar al Heredero de la Corona, hubiese obtenido la nacionalidad danesa, algo que intentan durante años sin conseguirlo miles de inmigrantes.

  4. Máxima Zorreguieta

    Máxima Zorreguieta
    Máxima Zorreguieta - Gtres

    El Príncipe Guillermo Alejandro de Orange, el entonces futuro heredero del Trono de los Países Bajos, contrajo matrimonio en Amsterdam con la argentina Máxima Zorreguieta, un enlace no exento de polémica por el pasado del padre de la novia, Jorge Zorreguieta, que fue ministro de Agricultura durante la dictadura del general Videla (1976-1983) y apoyó la toma del poder por los militares. Pese a esta circunstancia ya que la novia tuviese que aceptar que sus padres no acudiesen a su boda, la pareja consiguió que prevaleciera el amor. La ceremonia civil se celebró en la antigua Bolsa de Amsterdam y fue dirigida por el entonces alcalde de la ciudad, Job Cohen.

    Cuando se casó, Máxima era una joven porteña de 30 años con una sólida experiencia profesional en el sector de la banca internacional. Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Católica Argentina y a los 25 años se fue a vivir a Nueva York, donde trabajó para diversas entidades financieras. Conoció al Príncipe Guillermo en una fiesta en Sevilla y allí arrancó una relación que culminó en boda.

  5. Charlene Wittstock

    Charlene Wittstock
    Charlene Wittstock - Gtres

    El Príncipe Alberto de Mónaco contrajo matrimonio en 2009 con la nadadora surafricana Charlene Wittstock, 20 años más joven que él y a la que apodaron como «la eterna novia» pues la pareja contrajo matrimonio con 50 y 30 años respectivamente.

    La novia provenía de una familia humilde. Su padre tenía dos trabajos y su madre conseguía ingresos extra como profesora de natación, gracias a la cual nació su pasión por la competición. Desde muy joven se dedicó a este deporte de forma profesional, ganando tres medallas de oro y una de plata con el equipo nacional de Sudáfrica en el campeonato de África de 1999. En los juegos de la Commonwealth de 2002 consiguió una medalla de plata, y formó parte del equipo olímpico de su país en los Juegos de Sidney de 2000, donde conoció a Alberto de Mónaco.

    El compromiso de la pareja se anunció el 23 de junio de 2010, y se casaron el 30 de junio de 2011. La semana previa a la boda, Charlene tuvo que firmar un acuerdo prematrimonial por el cual se comprometía a estar al menos cinco años casada con Alberto de Mónaco y, además, dar en ese tiempo un heredero al Principado.

  6. Camilla Parker-Bowles

    Camilla Parker-Bowles
    Camilla Parker-Bowles - Gtres

    Este matrimonio quizás ha sido el más polémico dentro de las casas reales europeas ya que tanto el Príncipe Carlos de Inglaterra como Camilla Parker-Bowles (ambos casados) fueron amantes antes de oficializar su relación. A pesar de las insistencias de esta para que el príncipe mantuviera en secreto su adulterio, Carlos ignoró sus súplicas y reveló en 1994 a través de un documental de la televisión británica haber sido infiel a su esposa, Diana de Gales, mientras el entrevistador del espacio afirmaba que la amante del príncipe era Camilla.

    Finalmente, en 1996 Diana de Gales aceptó la sugerencia de la Reina Isabel II de divorciarse del Príncipe de Gales con unas condiciones económicas. Tras casi veinte años de resistencia, la Reina Isabel II finalmente sucumbió en el año 2000 ante los deseos de su hijo Carlos y recibió por primera vez a Camilla Parker Bowles durante un almuerzo para conmemorar el 60 cumpleaños de Constantino de Grecia.

    Dos años más tarde, la Iglesia anglicana levantó la prohibición de bodas entre divorciados. Una decisión que allanó el camino para que la pareja pudiese casarse. Desde que saltó la noticia de su relación, la sociedad británica se dividió sobre el posible matrimonio del príncipe con Camilla Parker.

    Finalmente el 8 de abril de 2005 se gestó el enlace, en una ceremonia civil en el castillo de Windsor. La esposa del Heredero del trono británico no obtuvo el título de Princesa de Gales, sino el de duquesa de Cornualles, ni está previsto que vaya a adoptar el de Reina, sino el de Princesa consorte con tratamiento de Alteza Real. El título de duquesa de Cornualles salvó así el recuerdo de Diana, para muchos británicos la verdadera Princesa de Gales.

  7. Letizia Ortiz

    Letizia Ortiz
    Letizia Ortiz - Gtres

    Letizia Ortiz Rocasolano era periodista, más concretamente reportera de televisión y presentadora de informativos. La sorpresa fue mayúscula cuando en noviembre de 2011 se anunció el compromiso del entonces Príncipe Felipe de Borbón y la periodista a través de un comunicado enviado por el Palacio de la Zarzuela y que todos los medios audiovisuales reprodujeron inmediatamente.

    Esta fue la primera vez que un príncipe de dinastía española no se casaba condicionado por la razón de Estado y con las limitaciones que imponía el privilegio de su nacimiento. El entonces Príncipe Felipe de Borbón rompió con esta larga tradición al elegir una esposa plebeya y divorciada. A partir de ese momento, las antiguas normas de los matrimonios regios desaparecieron y la tradición monárquica cambió y se rejuveneció.

  8. Silvia Sommerlath

    Silvia Sommerlath
    Silvia Sommerlath - Gtres

    El 13 de marzo de 1976 la Casa Real sueca anunció el compromiso matrimonial del Rey Carlos Gustavo XVI con Silvia Sommerlath, hija de un comerciante de Munich. Por aquel entonces, Carlos Gustavo era el rey más joven de Europa, que asumió el trono de Suecia en septiembre de 1973 a la muerte de su abuelo Gustavo Adolfo. A diferencia de Eduardo VII de Inglaterra, quien cuatro décadas antes fue obligado a renunciar al trono al hacerse manifiesto su propósito de casarse con Wallis Simpson. La causa fue el hecho de que la novia era divorciada y la Iglesia anglicana, cuya cabeza jurídica es el propio Rey de Inglaterra, no reconoce el divorcio.

    En la Casa Real de Suecia sí que existía la ley morganática que prohibía a los Príncipes casarse sin consentimiento del Rey y que los apartaba de la Corona en el caso de contraer matrimonio morganático. Esta ley, que data de la fundación de la dinastía sueca, nada decía del Rey mismo, y Carlos Gustavo en el momento de su anuncio matrimonial, ya lleva tres años en él trono.

    Todo esto ocurrió gracias al conde Bernardotte, quien en 1810 fue elegido Rey de los suecos, al haberse quedado el trono sin sucesor. Bernardotte estaba ya casado con una plebeya, Desirée Clary (que había sido novia de Napoleón), y, al establecer la ley morganática para sus sucesores, se excluyó a sí mismo. Esta situación permitió, años más tarde, a Carlos Gustavo a contraer matrimonio sin faltar a la Constitución de su país.

  9. Sonia Haraldsen

    Sonia Haraldsen
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    El 20 de marzo de 1968 el Príncipe heredero de la corona noruega, Harald, anunció su compromiso con Sonia Haraldsen, una huérfana de un fabricante de prendas que falleció después de haber luchado toda su vida hasta construir la floreciente industria, en la que la propia novia trabajó hasta pocos meses antes de su boda.

    Esta historia de amor empezó diez años antes de su compromiso, cuando los dos jóvenes, de la misma edad, se conocieron en una fiesta. Poco tiempo después el príncipe Harald invitó a Sonia a la fiesta de su graduación, durante la cual un paparazzi les sacó una fotografía que fue publicada en decenas de medios sensacionalistas de la época, momento en el que el entonces Gobierno socialista noruego puso, inexplicablemente, el veto a una posible boda.

    El príncipe Harald anunció valientemente que, o le dejaban casarse con Sonia o se quedaba soltero, con lo cual quedaba sin solución de continuidad la monarquía del país, que requería un heredero varón. Antes del Príncipe heredero, sus dos hermanas ya se habían casado con hombres no pertenecientes ni a la nobleza ni a familias reales.

    Meses más tarde, alcanzó el poder un Gobierno de coalición no socialista que accedió al compromiso matrimonial. Todo el pueblo noruego —con las escasas excepciones de algunos ancianos tradicionalistas— dio la bienvenida al noviazgo. La ceremonia se desarrolló en la catedral de la capital Noruega.

  10. Catalina Middleton

    La duquesa de Cambridge
    La duquesa de Cambridge - Gtres

    El noviazgo entre el Príncipe Guillermo y Catalina Middleton fue como un cuento de hadas para Inglaterra, en un país que aún tenía la espina clavada de Lady Diana. En un primer momento, la prensa británica la comparaba con la madre de Guillermo: una joven de clase media alta, guapa, sencilla, elegante sin estridencias y recatada. Todo coincidía entre Catalina y Diana Spencer cuando se anunció su noviazgo con el heredero del Trono británico.

    A diferencia de la que fuese su suegra, Kate no era tímida ni insegura, sino que se movía con seguridad y confianza en sí misma. Frente al noviazgo distante, poco romántico y entre desiguales que mantuvieron Diana y el Príncipe Carlos, sus sucesores se mostraban cariñosos.

    Fue acogida por el pueblo británico con una efusividad envidiable. La estima hacia la hoy duquesa de Cambridge no ha dejado de crecer entre la gente y aunque un día el hijo de la Reina Isabel II llegue al Trono, su reinado se acogerá como una transición hacia la otra generación.

  11. Grace Kelly

    Grace Kelly
    Grace Kelly

    Cuando Grace Kelly, una estrella de Hollywood, se casó con Raniero III, Príncipe de un pequeño país de ensueño, la prensa internacional coronó a la familia Grimaldi como la más glamourosa de Europa. A diferencia de otros clanes más aburridos, el del principado de Mónaco ofrecía un espectáculo de lujo y belleza. Sin embargo, en 1982, tras el accidente de tráfico en el que murió Gracia, la familia se sumió en una era de escándalos y tragedias entre los que destacan la muerte del segundo esposo de Carolina, los amoríos y andanzas de Estefanía con los empleados del palacio o la soltería empedernida de Alberto.