Una de las colecciones de Pierre Cardin
Una de las colecciones de Pierre Cardin - ABC
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Pierre Cardin, setenta años de pasión creativa

Tiempo en el que siempre ha estado guiado por imponer un estilo diferente

GinebraActualizado:

Pierre Cardin eligió la ciudad de Calvino para celebrar, en un evento multitudinario, sus setenta años de creación ininterrumpida al mando de uno de los mayores imperios de la historia de la moda durante los cuales siempre ha estado guiado por la misma pasión de imponer un estilo diferente. Modisto, estilista, hombre de negocios o mecenas, la lista es larga para describir el recorrido artístico de Pierre Cardin. Un imperio que pesa mil millones de euros y que sigue capitaneando desde hace setenta años. Un monstruo de la creación, en el buen sentido de la palabra, que delega poco y que trabaja más por placer que por necesidad.

Un fuerte dolor de espalda le impidió asistir a la conferencia de prensa de la presentación del evento ginebrino porque según explicó su musa, Maryse Gaspard: «Se pasó toda la semana de pie en su taller retocando vestidos y haciéndole pruebas a las clientas, lo que le provocó una crisis de ciática muy dolorosa aunque sin gravedad».

A los noventa y cinco años el quinto personaje francés más conocido en el mundo, uno de los pocos que ha conseguido estar en portada de la prestigiosa revista «Times», no desea interrumpir su labor creativa iniciada a los catorce años, en 1936, y consolidada con la creación de su propia casa de moda en 1950. Verdadero imperio, estimado en mil millones de euros, que está a la venta desde hace unos quince años pero que aún no ha encontrado comprador debido a la complejidad del conglomerado que lo compone por aglutinar a miles de activos diferentes organizados en dos polos principales: el textil y el alimentario, a través del logo Maxim’s.

Total independencia financiera

«Seiscientas licencias en más de cien países que han generado ingresos suficientes para permitirle conservar su total independencia financiera», declaró durante una conferencia de prensa, celebrada en un hotel de Ginebra, Jean-Pascal Hesse, su director de comunicación desde 1995, autor del libro «Pierre Cardin» que Assouline sacará a la venta el próximo 1 de octubre. En su libro Hesse no sólo rinde un homenaje personal a un gran creador sino que también recoge testimonios de otros creadores como Jean Paul Gaultier o Paco Rabanne y de modelos como Marisa Berenson que escribió el prólogo. «Una obra dedicada a un verdadero genio, encarnación del futuro y verdadera máquina a la hora de crear la moda de mañana».

Hesse, historiador de formación y uno de los colaboradores más cercanos de Pierre Cardin, ya ha escrito varias obras sobre el modisto, a quien describe como «un ser visionario, vanguardista, autor de creaciones únicas y futuristas, como el vestido burbuja que confirma su feroz apetito por la innovación y que ha conseguido implantar no sólo su nombre sino también su marca». «Cardin fue uno de los primeros en democratizar la moda con la intención, por encima de todo, de vestir a la mujer de la calle», afirmó Hesse. «Es el primer libro donde se revela su visión de creador, que no se limita al mundo de la moda sino que desborda hacia universos muy variados como el de las joyas, el diseño de muebles o de accesorios», afirmó.

Pierre Cardin junto a su musa
Pierre Cardin junto a su musa- ABC

Durante el desfile de moda que tuvo lugar durante el evento, patrocinado por Dukascopy Bank y Geneva Forex Event, se presentaron 120 modelos del artista traídos la noche anterior desde París que, a pesar de tener algunos más de cincuenta años, no estaban completamente pasados de moda. Un evento que celebró el glamour y el talento de un personaje independiente y solitario pero al mismo tiempo generoso y abierto que ayudó en sus comienzos a algunos grandes nombres de la moda y del diseño actual como los modistos Jean Paul Gaultier y Paco Rabanne o el diseñador Philippe Starck.

Aventurero infatigable, nacido en Italia en 1922 de padres terratenientes, que para escapar del fascismo se asentaron en Francia en 1924, el creador se distinguió desde el principio por su particular visión de la moda prefiriendo, desde los años 50, las formas geométricas y las siluetas holgadas que se alejaban de los estereotipos femeninos de la época. Cardin fué un precursor, el primer modisto en intentar conquistar el mercado asiático en 1959. Ese mismo año el Sindicato de Alta Costura de París lo excluyó por haber comercializado una línea de prêt-à-porter proponiéndole, a los pocos años su presidencia que rechazó. Su recorrido creativo incluye las líneas mao, cosmonauta o el traje de punto ajustado en materias sintéticas.