Pierce Brosnam, acompañado de su madre

Pierce Brosnan revoluciona Madrid con «Evelyn»

ROSETA L. DEL VALLE
Actualizado:

Las mani-fiestas están de moda. No hay evento que se precie que no sea reivindicativo: contra la guerra, contra el apareamiento en cautividad de los ornitorrincos, contra las esperas en el metro, contra las caries... Todo vale.

El estreno anoche en Madrid de «Evelyn», que revolucionó Pierce Brosnan con su presencia, no fue contra nada; fue a favor de los niños del Tucumán (y que le pregunten a alguno de los allí presentes de qué iba eso), aunque los de siempre prefirieron convertirlo en otro acto político.

Polémicas aparte, la de ayer fue una «premiere» con gancho. Y es que al encanto de Pierce Brosnan no se pudo resistir ni la candidata popular a la presidencia de la CAM, Esperanza Aguirre. Como ella estaban otras muchas: la miss España, Vania Millán, a punto de dejar su corona (tanta palomita delata el porqué de esa papada), la actriz Isabel Aboy, Patricia Conde (espectacular con micro-minifalda), Paloma Lago, que iba de Versace, «como siempre» (alguien le debería indicar la inoportunidad de ciertas coletillas), Isabel Prinz, Lucía Etxebarría, Flavia Zarzo o las Miami Sound Machine (otra vez en España).

Hasta aquí bien. Pero estos saraos no tendrían su toque de caspa si no contaran con los granhermanos, los supervivientes, las popstars... Paola Santoni, Ismael Beiro y otros, de cuyos nombres es mejor no acordarse, no fallaron.

Luego están los que parece que no tienen casa (no se pierden una); en este orden se sitúan Juan y Medio, Naim Thomas, Paloma Cela, Pablo Sebastián, pianista de Parada, con José Manuel Parada incluido, Marlene Morreau...

En otro orden de rostros conocidos, acudieron la baronesa Thyssen con su hijo Borja y la novia de éste, Blanca, Silvia Tortosa con Erasmo Mochi, Collin Meane (que dio el toque internacional), José Luis Coll, Álvaro de Marichalar (recién llegado de su penúltima aventura), Sabino Fernández Campos, Juanito Navarro, Concha Cuetos, Inmaculada Rey, el mentalista Anthony Blake o el ex futbolista Rafael Martín Vázquez. Pero la guinda del pastel la puso el mismísimo Pierce Brosnan, que llegó acompañado por su mamá.

Cientos de fans y caza-autógrafos le aclamaron a las puertas y se armó, como se esperaba, una revolución.