Pénelope Cruz y Javier Bardem, de boda

BEATRIZ CORtÁZAR
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Sigue igual de enamorado que el primer día y es que los días de vino y rosas para Paulina Rubio y Colate Vallejo-Nájera no sólo no han terminado sino que auguran buenas noticias para los próximos meses. Aunque no les gusta separarse y siempre comentaban que desde que se comprometieron en Mónaco nunca habían pasado ni un día solos, lo cierto es que la normalidad también ha hecho mella en su relación y de ahí que a Colate ya se le vea de cuando en cuando por Madrid mientras Paulina se queda en su casa de Miami, y más ahora que prepara nuevo disco. Ése será el primer fruto del matrimonio, que no descarta aumentar la familia, puesto que los dos se confiesan muy niñeros y deseosos de tener bebés en el hogar.

Mientras tanto, el matrimonio se ha comprado una casa en Madrid, muy cerca del Auditorio. Estaban cansados de los hoteles y del apartamento que Colate tenía y donde apenas entraban las maletas de su mujer. Pues en su nuevo hogar, ya decorado, es donde Colate reside cada vez que viaja, como estos días, que se encuentra en Madrid por motivos profesionales. Según me cuenta, la crisis se está cebando con casi todas las agencias de publicidad y comunicación y de ahí que no quiera descuidar su empresa. Y para eso está, para que la distancia no sea el olvido y los pagos se hagan como marca la ley y sin más demoras. De esto ya sabe un rato, puesto que después de años de disputa con un cliente, al final la Justicia le dio la razón y cobró la deuda.

Música y efectos especiales para paliar la crisis fue lo que se vio en la fiesta que Tudor celebró en Madrid con la presencia del artista Ron Ferri, que iluminó la fachada del Real Conservatorio Superior de Música en una noche mágica, que no se perdieron invitados como Miguel Ángel Muñoz, la cantante y actriz Najwa Nimri y Carlos Jean, Jordi Mollá, Quim Gutiérrez o Sebastián Palomo Danko, entre otros. Horas antes, muchos amigos de Pilar Bardem llamaron para felicitarla tras enterarse de que su hija Mónica acababa de casarse en Madrid. Tras el enlace civil hubo copa y canapés en el restaurante familiar de La Bardemcilla, donde sí estuvieron -menos mal- Penélope Cruz y Javier Bardem, más la inseparable visera que lleva el actor y que no se quita ni para la boda de su hermana. Penélope hizo un alto en los ensayos de «Nine» en Londres para acompañar a su «familia política» y celebrar ese enlace como se merece. No sé qué tal le habrá sentado a su tío ver cómo acude a la boda de la hermana de su novio y no a la de su propia prima, algo que criticó duramente delante de las cámaras para días más tarde arrepentirse y justificar la ausencia de su famosa sobrina.