Gonzalo e Iván García-Pelayo presentaron ayer el libro con la historia que les hizo millonarios

Los Pelayo: cómo hacerse millonario haciendo saltar la banca en los casinos de todo el mundo

SILVIA CASTILLO
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«Nada es perfecto». Esa casi «wilderiana» conclusión llevó a Gonzalo García-Pelayo a plantearse que no hay ninguna superficie regular, sin desviaciones, ni siquiera la de las ruletas. Con esta teoría bajo el brazo, este productor musical (descubridor de María Jiménez y Joaquín Sabina), cineasta y apoderado de toreros se lanzó, junto a su hijo Iván y buena parte del resto de su familia, a recorrer los casinos de todo el mundo, en busca de lo que parecía un reto imposible: enriquecerse mediante el juego a base de estrategia y técnica. Su tenacidad logró que hicieran saltar la banca de los más prestigiosos locales de juego, que terminaron por prohibirles la entrada. Esta peripecia asombrosa y única es la que narran en tono de novela Gonzalo e Iván García-Pelayo en «La fabulosa historia de los Pelayos» (Plaza Janés), libro que fue presentado ayer por Carlos Herrera y José Luis Garci y que, además, contiene unos anexos técnicos para aquellos avezados lectores que quieran emular su hazaña.

-Realmente, ¿el libro es un tratado para ganar dinero con el juego?

-Gonzalo: El que se lo tome profesionalmente tiene todas las claves.

-Iván: Pero es difícil.

-¿Su máxima podría ser «toma el dinero y corre»?

-I: No, bueno, toma el dinero sí...

-G: ... correr no, eso es de cobardes.

-¿Qué sensación produce ganar una millonada en unas horas sin el sudor de su frente?

-I: No lo sé, porque siempre que ganábamos millones sudaba muchísimo. Además son muchas horas de trabajo, mucha tensión.

-G: De hecho, Balón, uno de nuestros compañeros, era famoso por los goterones que le caían.

-¿Cuántos años dedicaron a este trabajo?

-G: de 1991 a 1994.

-¿Cuánto dinero ganaron?

-I: Doscientos cincuenta millones de pesetas netos.

-G: Ahora retamos a los casino a que les ganamos un millón de euros en dos meses.

-¿Lo suyo es arte, suerte o técnica?

-I: Suerte no, arte y técnica sí.

-G: Pero, la suerte la deseamos mucho.

-Han demostrado que se puede burlar al azar.

-G: El azar es invencible. Cuando la ruleta está ganable como nosotros la vemos no estás peleando con el azar, sino con una probabilidad.

-Entonces, ¿donde está el truco?

-G: En el aspecto físico, en analizar que algunos números salen siempre más que otros.

-¿Hay que ser un experto en matemáticas?

-I: Sí. Con la cuenta de la vieja no se hace. No hay que ser un catedrático, pero sí tener un nivel alto.

-G: Hay que ir más allá del sumar, restar, multiplicar y dividir.

-¿Quién es el genio de la familia?

-I: Mi padre. No es licenciado en matemáticas pero tiene un nivel muy alto.

-Ruleta, póquer, quinielas... ¿con qué se gana más dinero?

-I: Sin violar la legalidad, yo creo que con la ruleta.

-G: Las quinielas dan también mucho dinero, pero, en relación a la inversión, es más rentable la ruleta.

-¿El póquer también tiene su técnica o son muy buenos marcándose faroles?

-I: Los faroles requieren técnica.

-O sea que son muy buenos.

-I: Técnicamente, sí.

-G: Ser un gran faroleador no es una cuestión de chulería.

-Cuando toda una familia se implica en una empresa así, será porque llevan el juego en las venas.

-I: No. El juego en el sentido metafísico sí, porque somos gente de negocios.

G: Cuando no tenemos que trabajar, no jugamos nunca, ni en casa. Esa es una de las muchas paradojas que presenta el libro, por ejemplo; mucha gente relaciona el juego, los casinos, con la ludopatía y, desde luego, no es nuestro caso.

-Dicen en su libro que el único respeto que hay que buscar es el del director del banco.

-I: Por supuesto. Es más, creemos que la clave de cualquier relación social, es que lleguen a dejarte dormir la siesta en cualquier banco.

-G: En el juego hay un componente de macho contra macho, o sea, a ver quién tiene la cornamenta más alta, como los ciervos. Nosotros intentamos refrenar esa tendencia porque lo que nos interesa es el dinero que podamos estar ganando, no quien queda por encima.

-I: La parte de gallito la dejamos fuera del juego, tenemos una familia que alimentar.

-¿Qué reacción tenían los directores de los casinos cuando hacían saltar la banca?

-I: En general, de mucho nerviosismo y muy poca elegancia.

-G: Tienen muy mal perder, nos expulsaban del casino.

-Cuando les prohibieron la entrada a todos los casinos ¿qué hicieron?

-I: Montarnos otros negocios. Mi padre sigue jugando al póquer por internet.

-¿Qué creen que es más fácil: engañar a un casino o a Hacienda?

-G: Nosotros no engañamos, tener habilidad en un casino no significa engañar. Nos han llevado seis veces a juicio y las seis hemos ganado.

-I: ...y cumplimos muy bien con Hacienda.

-¿Cómo es la «fauna» de los casinos?

-I: Muy variopinta y, en muchos casos, muy diferente al tópico que la gente tiene.

-G: Me gusta más la gente que me he encontrado en un casino que la que puede haber en las gradas de un estadio de fútbol.