Jorge Sanz, escoltado por sus compañeras de reparto, Maribel Verdú y María Barranco

Pedro Olea vuelve a reunir a Maribel Verdú y Jorge Sanz

Por JOSÉ E. ARENAS
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MADRID. «Tiempo de tormenta» es el título del nuevo filme de Pedro Olea y viene cargado de datos a retener. A saber, que es el filme que inaugura mañana el Festival de Cine de Málaga, que abre sus puertas como ventana de lo que será el cine español de la próxima temporada.

Además de este evento cañero, la cinta trae consigo la nueva escritura cinematográfica de Olea, moderna, reorganizada y con la vista puesta en el devenir del séptimo arte. Pero es en el reencuentro de Maribel Verdú y Jorge Sanz, tras siete años sin rodar juntos, donde se podrá comprobar su estimulante evolución. Siguen jóvenes, porque lo son, pero el tiempo empieza a regalar a sus rostros una nueva escala de registros que empiezan desde el mismo momento en que se va cambiando el riptus. No sería de recibo excluir en este comentario la presencia de Darío Grandinetti y de María Barranco, sin los que la historia de Olea no hubiese sido igual. Olea, como artífice de todo, se mostraba ayer satisfecho mientras meditaba en voz alta si el cartel del filme debería modificarse para ofrecer un mensaje subliminal de que después de la tormenta siempre vuelve la calma...

Verdú, que por estilizada parece estar estudiando para anoréxica, logra que Barranco, de natural sílfide, parezca la lozana andaluza. Olea ríe fácilmente ante el comentario. El responsable de «Más allá del jardín», «El maestro de esgrima», «Un hombre llamado Flor de Otoño» o «Tormento» rompe un silencio cinematográfico de siete años con esta fuerte historia de adicciones, ya sean a las drogas, como al amor, con unas consecuencias que quedan expuestas en la pantalla a través de la dureza de las rupturas sentimentales. «He tardado en volver a dirigir porque se intentó hacer la adaptación de «Los cuadernos de Don Rigoberto», de Mario Vargas Llosa, pero no pudo ser y tampoco se pudo con una historia sobre la muerte de Franco. El nacimiento de «Tiempo de tormenta» parte de un relato de Alicia Giménez Bartlett, que ahora firman como guionistas Joaquín Górriz y Miguel Ángel Fernández. En cuanto a las drogas, creo que la más dura es el amor, de las otras adiciones uno se puede desenganchar con cierta facilidad», dice el cineasta convencido. «Es verdad que he hecho un cine más tradicional, pero no hay que quedarse ahí porque el cine evoluciona y hay que estar con él. Cada película es un reto y un atrevimiento». Se siente especialmente agradecido a sus actores porque son «cercanos y verosímiles. Necesitaba que hubieran hecho comedia, que no fueran de método, sino «chusqueros», como los llamo yo a los que han empezado antes de los 15 años, como Jorge y Maribel, que parece que están casados desde antes de nacer. A Grandinetti le vi en el filme de Almodóvar y me quedé asombrado de su fuerza y María Barranco logra como nadie mantenerse en la difícil línea divisoria que separa el drama de la comedia». Olea prepara una obra de teatro, «Inés desabrochada», de Antonio Gala, que protagonizarán Concha Velasco y Nati Mistral.