EFE

Patricia Llosa se enteró de la demanda de divorcio de Mario Vargas por la prensa

Este domingo la esposa del Nobel cumple 70 años en medio de los trámites que su marido ha iniciado para acabar legalmente con su matrimonio

MADRIDActualizado:

Isabel Preysler posee el don extraordinario de confirmar exclusivas sin decir ni una sola palabra. La socialite acudió esta semana a la cena de la revista «Vanity Fair» en honor del tenor Plácido Domingo y allí, preguntada por ABC, prefirió ni afirmar ni negar que Mario Vargas Llosa ya ha iniciado los trámites para divorciarse de su esposa, Patricia Llosa. No hizo falta que dijera nada. Este periódico corroboró la información a través de otras fuentes solventes y, horas después de su publicación, el propio premio Nobel lo confirmó. Quien no sabía nada sobre la demanda, presentada hace un par de semanas en uno de los juzgados de la madrileña calle Francisco Gervás, es Patricia Llosa, que desde hace meses se encuentra instalada en Lima.

«Patricia se enteró por los medios de comunicación españoles. Aún no ha recibido la notificación de la demanda, suponemos que le llegará en los próximos días a su domicilio de Madrid, el mismo que compartía con Mario», explica a ABC una íntima amiga de la esposa del escritor. «Imagínate cómo está la familia al haberse enterado por la prensa. Hasta entonces Patricia y Mario no habían discutido esa posibilidad. Solo varios días después de salir la noticia él se lo confirmó por teléfono. Para ella ha sido sumamente penoso enterarse por los medios», añade esta confidente. «Aún así, se encuentra serena y acompañada», concluye.

Según varios expertos en divorcios consultados por ABC, el juzgado puede tardar hasta un mes en emitir la notificación de la demanda. Una vez que llegue a sus manos, Patricia tendrá veinte días para responder. Iniciados los trámites, todo el proceso puede tardar entre dos y cinco meses.

La demanda es el regalo de cumpleaños «envenenado» de Vargas Llosa a su mujer. Este domingo Patricia cumple 70 años y lo celebrará con una reunión familiar e íntima en la capital peruana. Sus hijos pequeños, Morgana y Gonzalo Vargas Llosa, tenían previsto darle una fiesta sorpresa, pero las últimas noticias han ensombrecido el encuentro. «Aún así se reunirán y festejarán, ella es una mujer fuerte», dicen sus amigos.

El hijo mayor del matrimonio, Álvaro, vive en Washington y aún no se sabe si viajará a Lima antes del domingo para estar con su madre. El primogénito de los Vargas, el único miembro del clan que ha defendido públicamente la relación de su padre con Preysler, publicó ayer en el diario «El Comercio» de Perú una emotiva carta para felicitar a su madre en su 70 cumpleaños. En esa misiva, no duda en reconocer «el aporte principalísimo» de Patricia a la obra del premio Nobel, a la literatura iberoamericana en general y a la política peruana.

Liquidación de la sociedad

Hasta que llegue la notificación de la demanda a la casa de los Vargas en la céntrica calle Flora de Madrid, Patricia Llosa tendrá un tiempo de gracia para meditar sobre cómo afrontar el amargo trance. Muchos apostaban por que el divorcio se celebrase en Lima, donde la pareja se dio el «sí, quiero» hace exactamente medio siglo. Sin embargo, la legislación española permite que se realice en nuestro país porque ambas partes tienen residencia en España y pasaron sus últimos seis meses de matrimonio en nuestro país. «Un divorcio normal, de mutuo acuerdo, puede durar hasta cinco meses. Si hay desavenencias en lo que respecta a las medidas económicas, si alguno de los dos quiere apelar esas medidas, entonces se puede prolongar hasta un año o más. Todo depende de la voluntad de ambos», señalan desde el despacho Maral Abogados.

El matrimonio del Nobel se realizó en régimen de gananciales, por lo que ahora toca dividir el patrimonio conyugal en partes iguales. Si se ponen de acuerdo en la liquidación de la sociedad de gananciales, el trámite será «express». Sus abogados pueden sentarse y establecer y acordar de forma conjunta la pensión compensatoria, el reparto de los bienes, las condiciones para el uso de los domicilios familiares (poseen casas en Madrid, Lima, Nueva York y Londres), las cargas y otros gastos. «Pero si uno de los dos no está de acuerdo con alguno de estos puntos, la liquidación puede tardar años», dicen desde Maral.

En el caso de los Vargas, al contar con propiedades por todo el mundo, el proceso puede ser aún más largo y complejo en caso de desacuerdo porque la justicia tendría que intervenir y designar peritos para tasar los bienes. «Realizar el inventario puede durar un año y la liquidación otro año o incluso más». Otro de los puntos a negociar es la repartición de las rentas que generan los derechos de autor del Nobel. A su mujer le corresponde la mitad de las regalías.

La última palabra, en Lima

Y una vez que la sentencia de divorcio sea firme, Vargas Llosa y su prima seguirán siendo marido y mujer a ojos de la justicia peruana, que es la que les casó en 1965. «Una vez divorciado en España, él puede volver a casarse salvo que Patricia se oponga aduciendo que tiene impedimento matrimonial en Perú. Es indispensable que una vez haya sentencia favorable en España, Mario la registre aquí mediante el procedimiento de exequátur», señala la famosa abogada limeña Rosario Sasieta. «El exequátur es el reconocimiento de una sentencia extranjera en el Perú. Es un trámite que dura un año aproximadamente», añade la letrada, conocida como «la señora ley» por descasar a los ricos y famosos del país iberoamericano.

El exequátur será el colofón de esta novela, el punto final de cincuenta años de matrimonio. Y, curiosamente, será un triunvirato de féminas quien lo escriba. «Ese último procedimiento lo resolverá una Sala de Familia de Lima conformada por tres Vocales Superiores. Dicho sea de paso, cinco de esas seis Vocales son mujeres», revela Sasieta.