La pasión de Banderas por la Semana Santa de Málaga

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El actor malagueño Antonio Banderas ejerció ayer, emocionado y muy activo, como mayordomo del trono de la Virgen María Santísima de Lágrimas y Favores en su cofradía de la Semana Santa de Málaga, donde se encuentra con su esposa, Melanie Griffith, y su hija, Estela del Carmen. Banderas, que vistió túnica de color crema y ocultó su cara salvo los ojos con un capillo verde durante la procesión, confesó a la agencia Efe que es difícil explicar lo que significa la Semana Santa, y a su esposa le dijo «déjate de explicaciones y de internet, vente y mírala porque necesito compartir esto contigo».

El actor declaró a los periodistas que quería «darle una sobredosis de malagueñismo a mi niña, que vea «La Pollinica», que sienta lo que es eso, que lo lleve en el cuerpo, porque yo de chiquillo me acuerdo de moverme por las calles de Málaga; es un recuerdo que tengo imborrable». «Cuando uno es chiquitillo eso se te queda en el cuerpo y yo quería que mi niña tuviera esa sensación de los olores, de los colores, de los terciopelos, de los bordados, del barroco, de todo lo que se da aquí mezclado, por eso me la he traído pa´cá, a ver si nos dejan vivir», subrayó.

Antonio Banderas, que el miércoles volverá a ser mayordomo de trono, aseguró que con las procesiones «pasa un poco como con los toros. Explicar los toros en inglés es prácticamente imposible, pues lo mismo me ocurre a mí con la Semana Santa». Agradeció a los hermanos de la cofradía que «me han permitido convertirme otra vez en José Antonio Domínguez Banderas, vecino del barrio y nada más, y ni Antonio Banderas ni ná, aquí o somos todos Antonio Banderas o no somos ninguno y eso desde el principio lo han hecho».

Tras diez años sin estar en procesiones en su tierra, manifestó que algunos años pudo acudir, pero no lo hizo por evitar que el revuelo por su presencia «fastidie algo», ya que el hecho de «que se convierta en un poquito de circo es muy doloroso para mí, para las cofradías y la gente a la que le gusta la Semana Santa». Su esposa acompañó el trono; la madre de Antonio, Ana Banderas, que deseó suerte a su hijo antes de iniciar la procesión, portó una vela encendida en el recorrido, y el hermano Javier iba en el trono. Entre el olor de incienso que abre paso a la Virgen bajo palio, el actor, atento a las dificultades en el recorrido, dio órdenes de pasos a derecha o izquierda en los giros de calles o instó a detener el paso cuando correspondía.

Entre otras cosas aseguró que está «encantado de cómo la gente de Málaga se ha comportado conmigo en la calle, no me han tirado de la túnica ni del capillo, han recibido muy bien el mensaje que he lanzado de que venía a disfrutar en mi tierra y la gente nada más que se acercaba para decirme «sabemos que eres tú, pero no te queremos molestar» y se iban». Banderas destacó que después de quince años unos cofrades, entre los que él figura, lograran sacar adelante el nuevo trono, estrenado ayer, tras haberse «enamorado de un proyecto que han seguido hacia adelante y aunque ha estado en muchos momentos al borde de una crisis, al final se ha hecho».