Pamela y su novio buceador

Llegó el Príncipe de Asturias al Club Náutico de Palma y justo en ese momento se fueron Carlos Moyá y Carolina Cerezuela, par de bellezones que se disputan con Cayetano Rivera y Eva González el premio

Actualizado:

Llegó el Príncipe de Asturias al Club Náutico de Palma y justo en ese momento se fueron Carlos Moyá y Carolina Cerezuela, par de bellezones que se disputan con Cayetano Rivera y Eva González el premio inexistente a la pareja más atractiva de España. El tenista y la actriz fueron a las instalaciones del RCNP para hacerse la foto dando su apoyo a la embarcación «Álex rumbo a ti», con una tripulación integrada por más de la mitad de regatistas con alguna discapacidad física. El barco patrocinado por la fundación que preside Gabriel Masfurrol participa en la 28 edición de la Copa del Rey Audi-Mapfre de vela. Carlos Moyá no participa en nada porque lleva ausente de los circuitos y perdiendo puestos en el ranking desde febrero, desde que se operó de la cadera y del pie (de una rotura parcial del hueso isquión de la cadera derecha y de una artrosis en la zona del metatarso del pie derecho).

Con el mismo polo azul que Masfurroll y los regatistas, Carolina Cerezuela y Carlos Moyá contaron que van a pasar un mes en la isla (no contaron que el 13 de agosto van a ir al Misterio de Elche, ciudad de Cerezuela). Moyá tiene una casa en Cala Blava, concretamente en Bellavista, a diez kilómetros de Palma (un poco más cerca de la ciudad viven sus padres, en un sitio llamado Sometimes, pronunciado So-me-ti-mes por la gente de la isla, ni samtaimz ni lo que rima con ollas). Quien me contaba lo de las propiedades de los Moyá y lo de la pronunciación de las urbanizaciones, también me contaba que Antoni Horrach, el presidente de la Federación Hotelera (y presidente de la cadena HM), uno de los empresarios recibidos el jueves por el Rey, iba a clase con Fiona Ferrer.

Y no falla. Es pronunciarse el nombre de Fiona Ferrer en una conversación y echarse a reír todo el mundo (y a hacer comentario de texto, boda e invitados). Lo de Fiona tiene mucho más efecto que casarse con un enano, salerito, si lo que quieres es jartarte de reír. Es la coña del verano.

Y de una pareja guapa a otra guapa pero extranjera (eso sí, con la chica restaurada y apuntalada por millones de dólares en cirugía bien hecha). Ashton Kutcher y Demi Moore. Se cayó Twitter y los más famosos twitteadores casi se caen también con todo el avión en el que viajaban de Las Vegas a Nueva York después del estreno de «Spread», la última peli de Kutcher en el Palms Casino Resort. La historieta la contó el propio actor en Twitter. Varias veces. La última para decir que estaba feliz de estar vivo y que quería celebrarlo en el bar Turtle Bay de Nueva York. Menudo desperdicio si Demi llega a correr el mismo destino que las grandísimas Carole Lombard y Patsy Cline (ellas eran más grandes pero no se habían gastado un dineral en mantenerse en conserva).

Pamela Anderson, sin embargo, mantiene su cuerpo serrano con cuatro perras y muchos polvos. Eso dice. Que está tan buena por todo el sexo que practica. Ni gimnasios ni dietas, follisqueo. Y no se acuerda de lo que hacía para manterse cuando no tenía relaciones. Aunque hace unos días se la fotografió besuqueándose con su ex Tommy Lee en el Hard Rock Hotel de Las Vegas, parece que el novio ése que la tiene tan contenta es Jamie Padgett, instructor de buceo. Un buceador. Cielos, la fantasía de cualquier chica (veáse a Victoria Abril dándose un baño en «Átame» y recibiendo a uno de juguete). Pero el de la Anderson encima es de verdad. Mira mamá, con lengua.

Pero donde las dan las toman. En justa reciprocidad. Fantasía por fantasía. A cambio de sus prestaciones, el novio buceador también tiene premio gordo. Pamela Anderson, según ha contado en «Ellle», se guardó uno de los bañadores rojos de «Los vigilantes de la playa». Y se lo pone para poner al muchacho. «De vez en cuanto me coloco el bañador, salto a la ducha y rescato a mi novio», ha confesado. Aunque lo suyo sería que se le viniera encima desde varios metros dando saltos. Boing, boing, boing (o boys, boys, boys, que cantaría Sabrina). La fantasía completa.

Decía Woody Allen que tener sexo es como jugar al bridge, que si no tienes un buen compañero más te vale tener una buena mano. Por lo que respecta a Pamela y Jamie, compañeros ideales, las manos (solas)pueden esperar.