Sánchez con Ellen Barron, esposa del consejero delegado de Airbus China (centro) y Miss China 2013, Yu Weiwei
Sánchez con Ellen Barron, esposa del consejero delegado de Airbus China (centro) y Miss China 2013, Yu Weiwei - ABC

Paloma Sánchez, la joyera española que triunfa entre los famosos chinos

Esta gemóloga catalana triunfan entre actores, cantantes, modelos y presentadores estrella

PekínActualizado:

Cuando desfilan con sus mejores galas por la alfombra roja, en alguna exposición en Pekín, un estreno en Shanghái o una fiesta en Hong Kong, muchos de los famosos de China lucen las joyas de una diseñadora española. Su nombre es Paloma Sánchez Prat y ha conquistado a la más selecta clientela de este país al combinar en sus joyas el refinamiento del diseño occidental con elementos de la cultura asiática.

Por su tienda de Pekín, situada en el centro comercial de temática española Nali Patio, pasan los actores más populares del cine chino, las cantantes de moda, los presentadores de televisión y, por supuesto, las esposas y amantes de los magnates más adinerados.

De entro todos ellos, el más famoso es Huang Xiaoming, el actor del momento en China. Como regalo de boda para su mujer, la diva del pop oriental Angelababy, en octubre le compró a Paloma Sánchez un colgante con una piedra sagrada del Tíbet engarzada con oro de 18 quilates y rematada por una esmeralda colombiana. Esta valiosísima pieza forma parte de la última colección de la joyera española, que ha utilizado diez «Piedras del Cielo» del Tíbet que pertenecen a un propietario particular, Yang Bei, y están muy cotizadas en China por sus dibujos con forma de uno o dos ojos. «Solo esta ágata de Huang Xiaoming, que es un amuleto de la suerte, vale medio millón de dólares, pues son piedras tratadas de forma artificial por los monjes budistas con una técnica ya extinta», explica a ABC Paloma Sánchez, cuyas joyas de alta gama oscilan entre 60.000 y 1,3 millones de yuanes (entre 8.000 y 180.000 euros).

Otra de sus clientas más célebres es la modelo Yu Weiwei, quien ganó el concurso de Miss China en 2013 y, según la joyera, «es una mujer de lo más sencilla y normal». Junto a ella, destaca Jin Xing, una bailarina y presentadora de televisión que fue el primer transexual autorizado a operarse en China, ya que nació varón y hasta formó parte del Ejército Popular de Liberación. Auténtica pionera del cambio de sexo en un país que se está abriendo al mundo a marchas forzadas, Jin Xing adquirió en la joyería de Sánchez un zafiro natural de Sri Lanka de 8,6 quilates con diamantes y vidrio romano de Afganistán con 2.000 años de antigüedad, una de sus piezas de más alto diseño, valorada en 200.000 yuanes (27.500 euros).

Paloma con dos de sus adinerados clientes
Paloma con dos de sus adinerados clientes- ABC

Igual de impresionante es la sortija de jade que la veterana actriz Li Qinqin muestra orgullosa en alguna de sus fotos. O los pendientes de oro blanco, diamantes y turmalina roja que lucía el año pasado la actriz Kristy Yeung en la gala de la revista «Bazaar» en Hong Kong. Para sus conciertos, la cantante Shunza también elige pendientes largos de diamantes y una sortija de amatista engarzada en oro amarillo de 18 quilates de Paloma Sánchez. Y una diseñadora china de alta costura como Guo Pei, que creó el impresionante vestido dorado de larga cola con el que Rihanna deslumbró el año pasado en la fiesta del Metropolitan de Nueva York, es otra de las asiduas a su tienda y colecciona sus joyas. Pero su mejor clienta, reconoce Sánchez, no es ninguna celebrity, sino «una señora muy rica que controla el mercado de plantas y flores en Pekín».

Estrategia infalible

Aunque muchos famosos no pueden decir que llevan sus joyas porque hay grandes marcas que se las regalan para que las luzcan en público, a Paloma Sánchez le viene muy bien que aparezcan con ellas en las fotos, porque así las puede enseñar luego en su local. Una técnica de marketing infalible en un mundo donde las estrellas marcan tendencias. «La ralentización de la economía china se ha notado en que hay menos clientes, pero los que quedan siguen gastando bastante. Antes vendía más a un sector medio, pero el negocio se centra ahora en el sector alto porque los ricos pueden seguir permitiéndose estos lujos», desgrana la joyera.

Nacida en la Seo de Urgel (Lérida) en 1960, Paloma Sánchez estudió Derecho en Madrid y Gemología y Diseño de Joyería en Los Ángeles. En 2006 llegó a China con la compañía que comercializa los relojes Patek Phillipe en Asia para poner en marcha la tienda de Breitling en Pekín. Tres años después, estableció su propia joyería, donde vende las piedras preciosas que pulen los siete orfebres de su taller. Su mérito es triple porque, además de empresaria, ella misma crea sus diseños y va en persona a comprar las piedras preciosas a las minas de Madagascar, Mozambique, Tanzania, Etiopía, Birmania, Colombia o Tailandia.

Gracias a esta especialización en el sector del lujo, uno de los más boyantes de China, abrió otra galería en París en 2012 y su objetivo para el futuro es trasladar el negocio a España. «Todos mis pasos están encaminados a volver porque, para vender en Europa, hace falta la calidad que ofrecen los orfebres en España, sobre todo en Córdoba», explica la joyera de los famosos chinos.