Palacio de las Marismillas
Palacio de las Marismillas - ABC

El palacio soñado por los presidentes

Las Marismillas recibe este fin de semana la visita de Angela Merkel, quien se suma a una extensa lista de mandatarios internacionales que transitaron por Doñana

MadridActualizado:

al despuntar los primeros rayos de sol, entre noviembre y mediados de febrero, el Cerro de los Ánsares de Doñana despliega un espectáculo sin igual; la concentración de miles de gansos salvajes procedentes del norte de Europa. A principios de febrero de 1989, Felipe González quiso hacer partícipe de esta bella estampa al canciller alemán Helmut Kohl, su invitado en el Palacio de Las Marismillas. «Es al amanecer, hay que levantarse temprano», le advirtió el dirigente español. «¿A qué hora?», inquirió Kohl. «A las seis». El político y estadista alemán le espetó con sorna: «Hombre, a esa hora yo ya llevo un buen rato combatiendo contra el socialismo».

Marzo de 1988. El presidente del gobierno, Felipe González con el presidente de ka República Francesa, François Mitterrand
Marzo de 1988. El presidente del gobierno, Felipe González con el presidente de ka República Francesa, François Mitterrand - ABC

Angela Merkel no podrá deleitarse el próximo fin de semana con el despertar de los ánsares - puesto que es verano- pero el equipo del presidente Pedro Sánchez la agasajará con otras actividades al aire libre: conocerá la labor que se realiza para la recuperación de especies amenazadas, como el lince, en el centro de cría en cautividad de El Acebuche. Merkel se instalará en el Palacio de Las Marismillas el sábado a mediodía para pasar un fin de semana de trabajo y abordar con el presidente las principales cuestiones de la agenda bilateral y europea, con especial atención a la migración, «un asunto en el que mantienen un enfoque conjunto». Probablemente, la canciller viaje acompañada de su marido Joachim Sauer, aunque La Moncloa no ha confirmado este dato.

No es la primera vez que Merkel toma un vuelo rumbo a España durante los meses de verano, invitada por el presidente. Hace cuatro años, en agosto de 2014, recorrió junto a Mariano Rajoy un tramo a pie de seis kilómetros del Camino deSantiago y posteriormente, visitaron la Plaza del Obradoiro. A nivel privado, ha mostrado su fidelidad por La Gomera para los recesos de Semana Santa. Hasta en seis ocasiones ha viajado la canciller a la isla canaria para practicar senderismo y olvidarse de su agenda contemplando espectaculares atardeceres; la última el pasado marzo.

El próximo sábado Merkel pasará a engrosar el álbum de líderes políticos que se han alojado en la residencia de Las Marismillas, testigo de excepción de la historia de las últimas décadas y lugar predilecto para los presidentes que buscaban una «paradisíaca soledad», como señaló uno de sus últimos propietarios, Carlos Morenés y Mariátegui, marqués del Borghetto.

Difícil acceso

Y esa soledad tan anhelada se la confiere su singular emplazamiento. Los dos accesos al Palacio, cerrados a vehículos no autorizados, requieren cruzar el río Guadalquivir desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) o recorrer en la bajamar los 30 kilómetros de playa que separan la finca de Matalascañas (Huelva). Al levantarse sobre terreno arenoso, los caminos que lo rodean son complicadas de transitar, cuando no imposibles para quien no está familiarizado con las arenas. Un aislamiento natural que permite respirar tranquilos a los servicios de seguridad.

Durante seis siglos, el coto de Doñana perteneció al ducado de Medina Sidonia. En 1900 pasó a manos del empresario jerezano Guillermo Garvey por 150.000 duros. Más tarde lo reciben en herencia los duques de Tarifa y en 1935 se convierte en propiedad de los marqueses de Borghetto.

Las Marismillas fueron escenario de las históricas cacerías de los Borbones. En los años 20, el Rey Alfonso XIII solía pasar muchas tardes en el Parque practicando una de sus aficiones preferidas. Una tradición que mantuvo años después Francisco Franco, quien mató en Marismillas cuatro venados y dos jabalíes del 6 al 8 de octubre de 1944.

Es a finales de la década de los años 80 cuando Doñana comienza a ser empleada como una finca para fines protocolarios y vacaciones presidenciales. Aunque Adolfo Suárez y su familia protagonizaron un histórico posado en el Palacio para la revista francesa «Paris Match» en 1976, fue Felipe González quien comenzó a recibir a mandatarios políticos, después de pasar su primer verano allí en 1986.

18 habitaciones

La edificación, de estilo colonial, dispone de un gran salón comedor -con una mesa de cinco metros de largo-, una pequeña piscina, 18 dormitorios y otros 18 cuartos de baño para elegir.

El presidente francés François Mitterand y el canciller alemán Helmunt Kohl fueron de los primeros invitados que Felipe González, llevó a palacio. El alemán como muestra de afecto le regaló un camión todoterreno de la marca Mercedes tras su visita de febrero de 1989. De la época de González se recuerdan también las clases particulares que Carmen Romero impartía a los hijos de los guardas forestales o las comidas que él mismo organizaba en el campo organizadas y en las que él se ponía al frente del equipo de cocina.

Aznar y Toy Blair con sus familaires entre los pinos de Doñana (abril, 1998)
Aznar y Toy Blair con sus familaires entre los pinos de Doñana (abril, 1998) - ABC

De las estancias de José María Aznar en el Palacio de Marismillas se comentaron algunas de las travesuras que protagonizó uno de sus hijos al esconderse, que provocó la alarma y puesta en marcha de los dispositivos de seguridad para tratar de encontrarlo. De la mano de Aznar, llegaron Tony Blair, Andrés Pastrana, Lionel Jospin o Álvaro Uribe. El entonces primer ministro británico se instaló en Doñana unos días justo después de negociar el acuerdo de Viernes Santo en la Semana Santa de 1998. Blair llegó tarde a esas vacaciones, precisamente por la negociación con el IRA, pero envió por adelantado a su familia y los Aznar los acogieron «con enorme gentileza» -según relata el ex premier en su autobiografía-.

José Luiz Rodríguez Zapatero pasó por Doñana a menudo, pero prefería la isla de Lanzarote, donde él practicaba footing, y Sonsoles Espinosa el submarinismo. En las Marismillias siempre se quejaba de los mosquitos que pueblan la zona. Mariano Rajoy y su familia también dividieron sus días de descanso entre Galicia y Doñana. Ahora, Sánchez ultima los preparativos para acoger a su ilustre invitada. Una nueva foto más para su colección.