Pablo Motos, de quemar la casa familiar dos veces a estrella de la televisión

Siempre fue el rebelde de su familia. Llegó a incendiar su casa de Requena (Valencia) hasta en dos ocasiones e, incluso, hubo un tiempo en el que se dedicó a entrar en viviendas ajenas, en las que robaba objetos para luego revenderlos

Actualizado:

Pablo Motos (53 años) se ha alzado como uno de los presentadores más aclamados de televisión con su programa «El hormiguero» y en uno de los que más factura al año. Con su peculiar forma de hacer entrevistas a rostros conocidos de alto postín, con la inestimable ayuda de Trancas y Barrancas, ha convertido a su espacio en lo más visto de la parrilla nocturna con 12 temporadas a sus espaldas.

Pero sus comienzos no fueron fáciles. Creció en una familia humilde en el municipio de Requena (Valencia). Su padre, ya fallecido, tenía varios trabajos: por la mañana era cocinero en un hospital, por la tarde acudía a una fundición y los fines de semana vendía revistas de ganchillo. Motos siempre fue el hijo gamberro que, a medida que crecía, sus gamberradas iban en aumento.

Llegó a incendiar la casa familiar hasta en dos ocasiones. «Yo era el rebelde de la familia. Siempre quería hacer lo que me daba la gana, como cualquier chico... Me pasaba la vida intentando hacer algo malo, incendié dos veces la casa de mis padres... y mi segundo hogar era el trastero, donde me pasaba las horas castigado y a oscuras», reconocía en 2013 para la revista «XLSemanal».

Pablo Motos cuando era un niño
- Pablo Motos cuando era un niño

La primera vez que incendió su casa se debió a un problema de electricidad. «Compré muchísimo cable y conecté todos los altavoces a la vez para ver si podían funcionar juntos. Y funcionaron un momento, pero al cabo de unos segundos todo aquello empezó a arder. Pero el momento en que funcionó el invento fui muy feliz», contaba a la vez que bromeaba con la idea de que eso podría haber sido el principio de «El hormiguero».

Las trastadas fueron a peor. Reconoció en una de sus entrevistas pasadas que sus amigos y él se dedicaban a entrar en casas y a robar algunos objetos que luego revendían. Todo cambió cuando gran amigo el Tani murió como consecuencia de una persecución con la Policía. Fue precisamente ese momento en el que se dijo a sí mismo que no quería seguir por ese sendero. Tocar la guitarra fue otra de las razones de su transformación. Su pasión por la música le llevó a centrarse, dando clases en la Escuela Americana. Una de sus tutorías fue con una persona con dinero: «El pijo tenía una casa preciosa y un equipo de música maravilloso, me enseñaba sus discos y tenía unos pantalones Levis estupendos. Vamos, que sentí envidia. Yo también quería tener una casa como la suya y unos Levis y mi equipo de música. Así que, como mis padres no tenían dinero, me puse a trabajar para conseguir lo que quería y, desde entonces, nunca he dejado de hacerlo. Empecé dando clases de guitarra a más gente».

Poco después comenzó a trabajar como DJ en una discoteca de Requena, lo que le abrió las puertas al mundo radiofónico. El día en el que acudió a promocionar a la radio la discoteca, encontró su pasión, pese a haber estudiado un curso de Formación Personal de electricidad.

Ver esta publicación en Instagram

Esta noche viene @bertinosborne. Esta es la primera vez que nos vimos y nos hicimos amigos. La foto es de los años noventa. No seáis muy crueles conmigo. Jeje. #recuerdos #bertinosborne #amigos #fotoantigua

Una publicación compartida de Pablo Motos (@pablomotos) el

Tras mucho insistir consiguió hacerse un hueco en la radio mientras que por las tardes limpiaba cristales para ganar algo más de dinero y contentar a su padre, que no consideraba que fuese un trabajo adecuado ya que, en ese momento, no pagaban la Seguridad Social. «Para él, lo importante era estar dado de alta en una empresa y cotizar. A través de un amigo me consiguió el puesto de limpiador de cristales y durante cinco años hice ese trabajo. Yo solo me limpiaba el hospital entero. En Requena hay un único limpiacristales para todo el hospital, y ese era yo. No te imaginas qué disgustos me llevaba cuando llovía», reconocía en la citada publicación. No tardó en hacerse notar en la radio, como en todo lo que hace, y de ahí pasarse a Onda Cero y, posteriormente, entrar en el mundo de la pequeña pantalla.