El fin de una era. por OVIDIO GARCÍA PRADA

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Este año, con la bajada del telón en «Los maestros cantores de Nuremberg», según el montaje de Wolfgang Wagner, costumbrista y con abundante uso de cicloramas, concluye la serie de miembros del clan familiar wagneriano directores del Festival de Bayreuth e igualmente directores escénicos. Con esta ópera, repuesta sin retoques por séptimo año consecutivo, concluyó también el I Ciclo de representaciones de las siete programadas en esta 91 edición del festival wagneriano.

Wolfgang Wagner, director del festival a título vitalicio, cumplirá a fines de mes 83 años de edad. Su primer montaje escénico en Bayreuth fue un «Lohengrin», firmado en 1953. Por talante personal tendía a realizar montajes escénicos eclécticos y figurativos, considerados retrógrados y superficiales. Este de «Los maestros cantores...» -una de las óperas más populares de Wagner y la que más prostituyó el nacionalismo alemán como exaltación escénico-musical de la cultura teutona- no es una excepción. Desde hace dos años la dirige musicalmente Christian Thielemann. W.W., el tenaz nieto del compositor, concluye así su carrera escénica de medio siglo. El 28 de agosto próximo caéra para él definitivamente el telón. Christian Thieleman y la orquesta, desgraciadamente, dieron la nota disonante. La obertura comenzó imprecisa, sin nervio, con un sonido estrecho y sin profundidad cromática. Increíble. La interpretación pareció empastarse con la coral subsiguiente, pero el desarrollo posterior del primer acto discurrió gris y tedioso. Resultaba inconcebible que el director y la orquesta fueran los mismos que una semana antes habían bordado un sonido etéreo, afiligranado y pletórico de musicalidad en la obertura del «Tannhäuser» inaugural. Robert Dean Smith (Stolzing actoralmente hiperactivo, vocalmente desangelado) y los nuevos en el reparto -Guido Jentjens (discreto Pogner), A.Marco-Buhrmesser (muy discreto Kothner), Clemens Bieber (pasable David)- tampoco desatascaron el carro. Un engolado Hans Sachs (Robert Holl) y el sólido Beckmesser (Andreas Schmidt) se quedaron solos luchando contra corriente. Emily Magee (Eva) supo mantener el nivel de años anteriores. También, un sólido Andreas Schmidt y Attila Jun (sereno) en su breve intervención. W.Wagner fue muy largamente ovacionado. El público se mostró complaciente también con el resto.