Nick Cave, más tragedia para el rey del malditismo

La investigación concluye que su hijo de 15 años estaba desorientado por el LSD cuando cayó de un acantilado de Brighton el pasado verano

CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Cultiva el malditismo y la tragedia parece irle respondiendo a modo de cruel coro griego. En el epidérmico universo pop, Nick Cave, músico, poeta y actor australiano de 58 años, constituyó durante mucho tiempo el epítome de artista gótico atormentado por la muerte, la religión, el amor y la violencia. Lo apodaron «Príncipe de las Tinieblas» por su juventud traumática, que recrea en sus excelentes textos y canciones. Perdió a su padre en un accidente de coche a los 19 años y devastado se hundió en la heroína.

Ahora, cuando había encontrado la estabilidad familiar en Brighton, en el sur de Inglaterra, felizmente casado y con dos hijos gemelos de 15 años, las drogas vuelven a sacudir su vida. La investigación judicial ha revelado esta semana que su hijo Arthur, que sufrió un accidente mortal el pasado verano en un acantilado de la ciudad turística, cayó al vacío enajenado por un mal viaje de LSD.

Arthur Cave, de 15 años, murió el 14 de julio, tras despeñarse a las seis de la tarde contra una carretera desde lo alto de un blanco acantilado de Brighton, conocido como la grieta de Ovingdean. El adolescente, que vivía con su familia en la ciudad playera del sur de Inglaterra, cayó desde una altura de 18 metros. Fue trasladado en una ambulancia aérea al hospital, pero las graves heridas imposibilitaron reanimarlo.

Nick Cave, vestido ceremoniosamente, de traje negro de lista diplomática y corbata, y su mujer, la diseñadora y ex modelo, Susie Bick, de luto, acudieron esta semana a un juzgado de Brighton para pasar por una de las más lacerantes experiencias que cabe vivir: escuchar los detalles de cómo y por qué murió su hijo. Habían sido padres en 2000 de los gemelos Earl y Arthur (el músico tenía además otros dos vástagos mayores de una relación previa). Bick describía a su marido como «un hombre adorable, la persona más cálida y el mejor padre del mundo».

Arthur, un chaval guapo que había aparecido junto al artista en un documental y en presentaciones del mismo, estudiaba en un colegio de élite local, el Bede’s. Su hermano gemelo Earl dice que era «una fuente permanente de alegría y el mejor hermano posible». Gran aficionado al monopatín y un competente batería, acababa de terminar su curso cuando ocurrió el accidente.

La investigación prueba que tomó con un amigo tres tabletas del alucinógeno LSD, lo que en la jerga española se denomina «un tripi». Tras las dos primeras tomas añadieron una tercera y la experiencia derivó en un mal viaje. «Su percepción estaba totalmente distorsionada por los efectos de la droga, no sabían lo que era real y lo que no», concluye el juez, que ha establecido que se trató de una «muerte accidental».

Buscaron en Google

Su compañero de experiencia con el ácido ha contado que indagaron en Google sobre sus efectos. «Pero la información era engañosa. No decía nada del lado oscuro, de los efectos negativos de la droga». Arthur tenía dudas, pero al final ingirieron las tabletas. Su amigo explica que al principio todo iba bien, con visiones sorprendentes: «Los colores se volvían más brillantes, veía parches de aceite en la hierba y las nubes tomaban formas curiosas».

Pero después llegó el reverso: «Todo se volvió oscuro y me puse paranoico. Sentía que la gente que pasaba y los coches me vigilaban. Tenía miedo y no me gustaba lo que ocurría. Vi a Arthur corriendo de un lado a otro, pero no puedo decir si era verdad o no. En un momento dado empezó a vomitar y perdió su teléfono».

Los chicos decidieron volver a casa. Pero Artur fue visto caminando haciendo eses hacia la valla que cierra el paso al precipicio. La sobrepasó y cayó desde lo alto del acantilado contra la carretera. Llegó muerto al hospital local.

Para extremar el dolor de Nick Cave, el músico recibió la noticia del modo más brutal. Un testigo encontró la mochila de Artur y su móvil. Registró el teléfono en busca de algún contacto y mandó un mensaje explicando la situación en respuesta al último que había recibido el muchacho. Era un mensaje de su padre. La autopsia ha revelado también restos de cannabis, pero el juez descarta que influyesen en el accidente.

El matrimonio, abrazado en la sala en busca de consuelo mutuo, abandonó el juzgado cuando iba a comenzar a exponerse el informe sobre las heridas de su hijo. Salieron sin hacer declaraciones entre una nube de fotógrafos y se subieron al asiento trasero de un gran todoterreno negro.

Cave había hecho hace dos años unas claras declaraciones contra las drogas: «Sé que he influido en gente en lo que se refiere a las drogas. Pero lo que pienso realmente es que son demoníacas y desearía no haberme metido en ellas nunca. Ahora tengo que concentrarme muy en serio para no tomarlas, es una pelea que te ocupa por el resto de tu vida».

En julio, cuando sucedió el accidente, Susie Bick y Nick Cave emitieron un comunicado en el que recordaban al fallecido como «nuestro hermoso, feliz y querido muchacho» y pidieron privacidad en un «tiempo difícil». También acudieron al lugar de la caída acompañados de su hijo Earl. Ramos de flores de amigos se mecían al viento del acantilado de Brighton.