Marie Chantal de Grecia en Bahamas con uno de sus hijos
Marie Chantal de Grecia en Bahamas con uno de sus hijos - ABC

Las Navidades de «Cocoloco»

Hubo un tiempo, no tan remoto, en que los ricos y los famosos decidieron celebrar el fin de año bajo una palmera

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Hubo un tiempo, no tan remoto, en que los ricos y los famosos decidieron celebrar el fin de año bajo una palmera. Los destinos de oro, a propósito, eran San Bartolomé, Barbados, o las Bahamas. Eso, y algún Cayo mexicano, o Kenia, adonde iba Carolina de Mónaco. La Navidad, por tradición, era un catálogo de familia que esquiaba alegremente, pero de pronto el personal asomó en una playa exótica, muy puesto de calzoncillos fuera de temporada.

No hace mucho, Cristiano Ronaldo remataba el año en Miami, adornado de yate, y muy abrigado de gafas de sol. Al personal famoso de entonces, lo distinguíamos por los titulares o los textos, porque quien esquía es siempre el mismo, o la misma, un particular emboscado de gafas y enigmático de indumentaria al respecto, entre el buzo de los Alpes y el astronauta con esquíes. No sé si el personal esquiaba mucho o poco, pero siempre se hacía la foto en la nieve, para los catálogos correspondientes del colorín.

Lo del vicio de esquiar en Baqueira, o similar, estuvo demodé, y hasta los famosos que en su momento militaban en esos hábitos, como Mar Flores y consorte, se iban a Punta Cana, a hacer esquí interior y gimnasia de hamaca. También Felipe González, con su pareja, Mar García Vaquero, fue asiduo del Caribe de diciembre, donde se consume poco turrón, pero mucho aftersún. Entre los muy pudientes perdió vicio la zambomba, y lo ganó el cocoloco. Fue una moda, hace unos años, el escuchar salsa o merengue en directo, y no villancicos de lata.

Termómetro de agosto

Además de los citados, recuerdo playeros de Navidad a Raúl González y Mamen Sanz. Ramón Calderón y señora también engrosaron esta familia improvisada de privilegiados que decidían una Navidad con bronceador, una Navidad con más maraca que turrones, un fin de año con termómetro de agosto.

El famoso, si es tal, tiene un calendario propio y también tiene un mapa propio. Y un escenario, que suele ser un paraíso. El paraíso es siempre tropical, y se sigue buscando el trópico en invierno, naturalmente, con lo que los reportajes en general y los protagonistas en particular son los mismos que en cualquier agosto alto, sólo que con menos yates.

Ni la Navidad es lo que era ni tampoco el verano, que llega hasta Nochevieja, o Reyes. A San Bartolomé iban Rihanna y las Kardashian. Y Paul McCartney con su hija Stella y George Lucas. A las Bahamas va Pablo de Grecia, más familia. El placer de tomar el sol, fuera de temporada, es hábito más o menos reciente de millonarios, aunque los millonarios no toman el sol, sólo se aburren. Viajar por cambiar de clima ya sólo viaja Pocholo Martínez Bordiú, ese Tarzán con mochila, que por otra parte sólo vive el clima interior de su desmelene exterior. De manera que algunos famosos de oro, zona noble, pasan la Nochevieja poniéndose morenos. Y los famosos nacionales, zona burguesía, o zona garrafón, pasan la Nochebuena poniéndose morados.