Palomo Linares junto a su pareja, Concha Azuara, en su último cumpleaños
Palomo Linares junto a su pareja, Concha Azuara, en su último cumpleaños - Redes sociales

Las mujeres de Sebastián Palomo Linares

Tras 34 años de matrimonio con Marina Danko, en 2013 iniciaba una relación con la que ha sido su último amor, Concha Azuara

MadridActualizado:

El que fue torero legendario, Sebastián Palomo Linares, fallecía ayer a los 69 años en el hospital madrileño Gregorio Marañón, donde permanecía ingresado tras ser sometido a una intervención quirúrgica cardiaca para implantarle dos bypass y una prótesis de la válvula mitral, el pasado 19 de abril. Esta operación tuvo lugar dos días después de la inauguración de su última exposición «50 años de creación artística. Sebastián Palomo Linares». «Me da mucha pena no poder estar ese día, pero no he querido retrasar el acto, ya que llevamos tiempo preparando todo con mucha ilusión», aseguraba el diestro horas antes de pasar de nuevo por el quirófano. Según informaba Beatriz Cortázar, fuentes cercanas al torero aseguraban que tenía firmado donar sus órganos en caso de fallecimiento. Sebastián Palomo Martínez nació el 27 de abril de 1947, por lo que en tres días cumpliría 70 años. Esta no era la primera vez que el diestro ponía en peligro su vida, en 1990 sufrió un grave accidente de tráfico y en 2008 sobrevivió a dos infartos.

Las alarmas saltaron cuando sus tres hijos, fruto de su matrimonio con Marina Danko, que no mantenían desde hacía años ningún tipo de contacto con su progenitor, se acercaron hasta el hospital para conocer el estado de salud de su padre. La que no se ha separado de su lado durante su enfermedad ha sido Concha Azuara. La pareja se conoció en el año 2013 durante los premios Antena de Oro. Desde ese momento el diestro encontró la estabilidad que nunca pensó que volvería a tener gracias a la juez de Valdemoro. Se sentía felicísimo y había recuperado la ilusión. «¿Planes de boda? Pues no descartamos nada. Ahora mismo estamos muy bien así y nos queremos muchísimo. No hay nada planeado a la vista pero nunca se sabe lo que puede pasar», declaró el pasado mes de febrero durante la presentación del programa televisivo «Soy novillero». El matador de toros presentaba oficialmente a Concha hace tres años, durante la presentación del libro de Paloma Barrientos, «La Infanta invisible». Les separaban 29 años de edad, pero querían formalizar su relación, «Cualquier día. Soy un hombre feliz, enamorado. Estoy con una mujer maravillosa», comentaba Linares ante las insistentes preguntas de los periodistas.

Sus primeras novias

Concepción Azuara le devolvió la sonrisa tras su complicado divorcio con Marina Danki, con la que estuvo casado 34 años. Su boda tuvo lugar en 1977, sin embargo años antes, cuando el torero comenzaba a conquistar las plazas, también empezó a triunfar entre las mujeres. Su primera novia se llamaba Teresa Cantalapiedra. Cuando ya era un matador aplaudido, se le relacionó con Gloria Monís. Se sabe que intentó conquistar a Rocío Jurado, cinco años mayor que él, algo que no llegó a conseguir nunca. Cuando conoció a Marina Danko, modelo colombiana e hija de una familia adinerada, el corazón del torero se cerró a cal y canto y ya no se le relacionó con ninguna otra mujer, que no fuese la suya, durante los 34 años que duró su matrimonio.

Nueve meses después de su luna de miel nacía su primer hijo, Sebastián, quien abandonó los estudios de derecho para seguir los pasos de su padre y convertirse en matador de toros. El segundo, Miguel, nacido en 1981, se casó en el 2007 con Marta González, hija del torero Dámaso González, y en 2011 se divorciaron; y, finalmente nació su tercer hijo, Andrés, de 28 años, el más tímido de los tres hermanos. Desde su divorcio, en 2011, Marina se trasladó a una casa en el madrileño barrio de Salamanca, mientras que el torero permaneció en la finca familiar, «El Palomo», residencia en la que la pareja convivió durante sus años de matrimonio.

Desde que se conociese su ruptura con la exmodelo, se barajaron numerosas teorías, sin embargo la que cobró más fuerza fue que el torero mantenía una relación con una antigua novia, Lilia López. Fue su primer gran amor y también su alegría después del divorcio. «Mi reencuentro con Sebastián fue muy emocionante porque llevábamos casi cuarenta años sin vernos. Lo cierto es que estuvimos a punto de casarnos, pero por “culpa” de Eduardo Lozano no lo hicimos», contaba la diseñadora de joyas, dos veces divorciada y madre de cuatro hijos, durante la inauguración de una exposición del torero y pintor, presentada en el matadero de Arganzuela. Jamás consintió que la juzgasen por la ruptura entre Sebastián y Marina. «Siempre creí que era el hombre más feliz del mundo, hasta que hace algo menos de un año nos encontramos y me dijo que se estaba separando», confesaba.

Poco duró el reencuentro entre Lilia y Sebastián, pues un par de años después iniciaba una relación formal con la que ha sido su último amor, Concha Azuara.