Raine Spencer junto a Diana
Raine Spencer junto a Diana - Pinterest

Muere la madrastra de Lady Di

Raine Spencer murió en paz en su casa de Londres, después de una breve enfermedad

Corresponsal en LondresActualizado:

Raine Spencer, la hija única de la escritora rosa Barbara Cartland y madrastra en su día de Lady Di, murió ayer por la mañana en su domicilio del opulento barrio londinense de Mayfair, donde también había nacido hace 87 años. Su hijo William Legge, conde de Dartmouth y eurodiputado por el partido xenófobo UKIP, anunció su fallecimiento «tras una corta enfermedad».

Con Diana tuvo una relación tirante que se recompuso al final. Tenía 15 años cuando se convirtió en su madrastra. Ella y sus tres hermanos la apodaban «Raine la ácida». Se reconciliaron tras su sonado divorcio del Príncipe de Gales. «Diana era una persona encantadora, con una enorme presión sobre ella. Solía venir a sentarse en mi sofá y contarme sus problemas», comentaba Raine en su ancianidad. También defendía los devaneos de ella con Dodi Al-Fayed: «Todas queremos un guapo caballero moreno apareciendo por la puerta».

En 1995, el padre de Dodi, Mohamed Al-Fayed, por entonces propietario de los almacenes Harrods, la contrató como asesora de su consejo. Conservó el trabajo hasta hace dos años y viajó por medio mundo promocionando la marca, aunque no se cortaba en desmarcarse de ella: «Yo nunca fui a comprar a Harrods. Era mi marido el que prácticamente vivía allí», decía en referencia al octavo conde Spencer, el padre de Diana, que fue su segundo esposo hasta su muerte, en 1992.

Raine fue un personaje social de una Inglaterra ya en extinción. En sus tres matrimonios siempre topó con condes. Su madre, la excéntrica reina de la novela rosa, la educó de manera informal. En 1947, con 18 años, fue saludada como la «debutante del año» en «La Temporada» londinense. Acto seguido se casó con el noveno conde de Dartmouth, con quien tuvo cuatro hijos. En su juventud se interesó por la política. A los 23 años se convirtió en la concejala más joven de la historia del burgo de Westminster. Allí, en la comisión de arquitectura, conoció en 1971 a John Spencer, el padre de Diana. Tras una temporada de sutil alternancia, se divorció de Dartmouth y cambió de conde.

El tercero de la serie llegó en 1993: el conde Jean-Françoise Pineton de Chambur, un francés descendiente de Lafayette, al que bien podríamos denonimar el breve: el noviazgo duró treinta días y el matrimonio, dos años. Raine se ganó fama de ordinaria en sus círculos por vender a una revista la exclusiva de la boda. El tiempo ha probado que era una pionera.

Resultó polémica en vida por su mal gusto. Para financiar las reparaciones del palacio de Althrop, mansión ancestral de los Spencer, vendió de acuerdo con su marido muchas de sus joyas artísticas, incluido un Van Dyck y antiquísima porcelana china. Muerto Spencer, sus hijos la echaron pitando de Althrop. Pero el conde tuvo la previsión de dejarle en herencia un buen pisazo en Mayfair, de cuatro millones de libras de la época (1992). Allá pasó sus últimos años, disfrutando de la vida social hasta el final y paseando a cuenta de Harrods, donde tenía a gala no comprar.