Barbara Bush
Barbara Bush - AFP

Muere Barbara Bush, madre y esposa de presidente de Estados Unidos

La ex Primera Dama más discreta y familiar falleció en Houston a los 92 años

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Washington amaneció con las banderas a media asta, y el país entero guarda luto, por el fallecimiento de Barbara Bush, representante de una saga de presidentes de los que fue esposa (George H. W., 1989-93) y madre (George W., 2001-2009). Sólo Abigail Adams, esposa del presidente John Adams (1797-1801), había protagonizado una circunstancia similar, al convertirse después también en madre del presidente John Quincy Adams (1825-29). La que fuera una de las primeras damas más admiradas por su lealtad familiar, sumó también, junto con su marido, una marca matrimonial, al ser la que más tiempo estuvo casada con un presidente, nada menos que 73 años. El último aniversario lo había celebrado la pareja el pasado enero. Rodeada de toda su familia, con George H. W. a su lado, después de unos meses de debilitamiento tras una operación de corazón, con 92 años de vida a sus espaladas, la primera dama más discreta de los últimos tiempos falleció en su casa de Houston (Texas).

La ex Primera Dama había dejado de ingerir medicinas el pasado domingo, según anunció el portavoz de la familia, Jim McGrath, por decisión compartida con los médicos, que «se centraron desde entonces en velar por su máximo confort». La salud de Barbara Bush empezó a debilitarse en diciembre de 2013, cuando fue ingresada por una neumonía. Aunque cinco años antes, había sido sometida a una compleja operación de úlcera. Después de uno años de progresivo deterioro, la última operación de corazón, a finales de 2017, era como el principio de su última etapa de vida.

Barbara Pierce Bush (Nueva York-Presbiterian, Queens, 1925) se caracterizó durante su vida por no mostrar públicamente opiniones políticas o intervención en los asuntos de la actualidad del país. Aunque, como toda norma, también tuvo su excepción. Su infatigable defensa de la familia le llevó a romper su silencio por primera vez durante las primeras republicanas, en 2016, cuando el segundo de sus seis hijos, Jeb, mantenía una dura pugna con el lenguaraz Donald Trump. Entonces, Barbara Bush se dejó llevar por su fuerza materna para sugerir en televisión que el rival de su hijo era un misógino y una persona que fomenta el odio: «Dice cosas terribles de las mujeres y de los militares. No entiendo cómo la gente le apoya», aseveró la ex Primera Dama. Pese al fracasado proceso para convertirse en nominado presidencial, el currículum de Jeb Bush también permite acumular a su condición la de madre de un gobernador, que lo fue de Florida entre 1999 y 2007.

Pese a ser durante cuatro años la mujer más importante del país, cuando George H. W. presidió el país desde el Despacho Oval, Barbara Bush pasará a la historia como la Primera Dama que se volcó con la familia y fue plenamente ajena a cualquier glamour. Aunque esa fidelidad por los suyos resultaría un arma decisiva para el éxito político de su marido. Primero, para su designación como “ticket” del candidato republicano Ronald Reagan, de quien sería el vicepresidente entre 1981 y 1989. Más tarde, para el triunfo en su propia campaña presidencial, frente al demócrata Michael Dukakis. Aunque no sería suficiente su apoyo en la elección presidencial de 1992, cuando su marido fue derrotado en las urnas por Bill Clinton. Pero también Barbara Bush ayudó con convicción en la campaña que convirtió a su hijo George W. en presidente, en el año 2000.