Un modelo desfila con uno de los diseños de Maison Martin Margiela
Un modelo desfila con uno de los diseños de Maison Martin Margiela - Gtres
Maison Martin Margiela

El misterio del prestigioso diseñador que se niega a mostrar su rostro

Maison Martin Margiela nunca ha concedido ni una sola entrevista ni consiente ser fotografiado por ninguna revista

MadridActualizado:

«Incluso después de 20 años en el negocio, sigue siendo la figura más escurridiza de la moda», así describía la revista «T» en un artículo en el exaltaba la labor de Maison Martin Margiela dentro del mundo de la moda. «Lo que podría explicar por qué el diseñador se siente tan libres de moverse sin llamar la atención en busca de inspiración», intuían como posible explicación a su «invisibilidad».

Es indudable que forma parte de los talentos más poderosos de esta industria, incluso su fama es todavía mayor debido a que no siente la necesidad de reconocer ninguna referencia personal. Señalado por los críticos como el diseñador más revolucionario e influyente de los últimos treinta años, desde que comenzó en 1988 el diseñador nunca concedió ni una sola entrevista ni consintió ser fotografiado por ninguna revista. Podría decirse que Martin Margiela es producto de la imaginación de la moda.

No es lo único característico del modista. Cuando los invitados llegan a alguno de sus desfiles, en su mayoría, se sientan por orden de llegada, sin distinciones. Las colecciones de Margiela se han presentado de mil y una formas originales: entre mesas redondas de comedor, en un almacén destartalado, en vagones del metro en desuso, en la escalera de una casa en ruinas… En una ocasión, la invitación ordenaba que tanto periodistas como invitados acudiesen a una calle sin importancia en la capital de la moda francesa, donde esperaron la llegada de un autobús Routemaster lleno de amigos del diseñador, todos ellos vistiendo los diseños de la que fuera su nueva temporada. En pocos minutos se convirtió en un espectáculo en el que decenas de transeúntes que miraban boquiabiertos. Una prueba más de la naturaleza surrealista y misteriosa que le envuelve.

A diferencia del resto de diseñadores que utiliza modelos profesionales en sus pasarelas, hasta hace poco Margiela mostraba sus diseños en personas «reales», un adjetivo muy utilizado por las personas que trabajan en el mundo de la moda. Mientras que muchos piensan que la estética de Margiela puede no ser comercial o correcta, es sorprendente lo bien que se venden sus diseños, tanto en sus propias boutiques como en las más sofisticadas tiendas de ropa. Actualmente hay más de 20 tiendas Margiela en todo el mundo, en lugares como Dubai, Hong Kong, Moscú o Munich, obviando las ciudades más importantes para la moda como son París o Nueva York. Además de ropa, el diseñador también ha lanzado una pequeña colección de joyas y gafas de sol, además de tener una fragancia con su firma creada en colaboración con LÓreal.

Sus obras y formas extravagantes de presentar sus colecciones son alabadas por algunos de los personajes más importantes e influyentes dentro de la industria, así el diseñador McQueen jamás ha ocultado su impresión: «Su ropa es especial por la atención al detalle. Piensa en todo, el puño de una chaqueta, la construcción de una sisa, la altura de un hombro. Creo que se trata de un corte, proporción y forma, la simplicidad de la misma, la reducción de su aspecto. Su ropa es clásica y moderna al mismo tiempo», aseguró durante una entrevista. «Ha influido en toda una generación de diseñadores e influirá en las generaciones venideras. Los dobladillos deshilachados, los dardos visibles, inventó un vocabulario completamente nuevo. Martin Margiela cambió la forma en que fabricamos la ropa», afirmó la también diseñadora Sophia Kokosalaki.

Esta semana se ha conocido la noticia de que la obra del misterioso belga protagoniza la primera exposición del Museo de la Moda de París desde que la española Miren Arzalluz ocupa la dirección. «Margiela ha sido un creador iconoclasta, rompió los cánones establecidos e introdujo una silueta absolutamente innovadora cuestionando el sistema de la moda», explicó Arzalluz, quien dirige el Museo de la Moda de París desde comienzos de año.