Federer y Vavrinec, el pasado año
Federer y Vavrinec, el pasado año - GTRES

Mirka Vavrinec, la sombra de Roger Federer

Desde que sus caminos se cruzaron en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, la extenista ha seguido a su marido, acompañada de sus cuatro hijos, por todo el mundo

MadridActualizado:

Roger Federer (37 años) se ha convertido en uno de los tenistas más grandes de todos los tiempos gracias a su don innato, su capacidad de reinventarse y su técnica depurada, sin olvidar su férrea disciplina y su enorme dedicación. Sin embargo, su leyenda no sería tal de no ser también por su sombra: su mujer, Mirka Vavrinec (40).

Precisamente su profesión fue la que los unió en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, en los que ambos formaban parte del mismo equipo suizo. El beso que le estampó el tenista el último día de los Juegos selló su destino de por vida, que rubricaron nueve años más tarde en una boda secreta a la que solo acudieron los familiares y amigos más cercanos de la pareja.

Tras cuatro hijos en común, las gemelas Myla y Charlene (ocho años) y los gemelos, Leo y Lenny, (tres años), la pareja sigue queriéndose como el primer día. Federer ha confesado precisamente hace unos días en una entrevista con «The Sunday Times» que, su prioridad no es su trabajo, sino su mujer y sus pequeños.

¿Su secreto? Comparten amor y trabajo. Pese a que la carrera de Vavrinec pronto llegó a su fin -lo hizo en 2002-, eso no le ha impedido convertirse en la sombra de Federer. No falta a ninguno de sus partidos. «Cuando me retiré, estuve un tiempo en muletas y muy apenada por tener que dejar mi profesión. Roger me ayudó mucho en aquellos momentos y me devolvió mi vida tenística a través de él. Sus victorias son casi como si fueran mías», dijo hace años sobre la dura lesión que sufrió que le obligó a decir adiós a su carrera.

Su familia acompaña por todo el mundo al tenista, a cada una de las competiciones, en las que le animan desde la grada con fervor, como si fueran otro seguidor más de Federer. El deportista no quiere separase de ellos y se niega a dormir si su mujer, como él mismo asegura en la entrevista. «Me niego a no dormir con mi esposa. Siempre quisimos tener hijos, pero mi sueño era estar con ella y no en otra habitación en otro piso», aseguró haciendo referencia a las «distracciones» que pueden suponer sus pequeños a la hora de concentrarse en la competición. Y añadía: «Prefiero dormir con niños gritando que lejos de mi esposa».