Miriam Ungría
Miriam Ungría - Ángel de Antonio

Miriam Ungría: «Me he mudado a Londres y ahora todo encaja»

La viuda de Kardam de Bulgaria abre una nueva etapa profesional marcada por su traslado a la capital británica

MadridActualizado:

Han pasado cuatro años desde que Miriam Ungría decidió continuar su aventura en el mundo de la joyería en solitario. Licenciada en Historia del Arte y con estudios de Gemología y Diseño, a quien fuera la mujer de Kardam de Bulgaria le avalaban muchos años de experiencia -empezó a trabajar en el mundo de la joyería en 1991-, y eso le animó a crear «M de U». Esta semana, en el Espacio Frigicoll de Madrid, en la madrileña calle Villanueva, la diseñadora presentó su nueva colaboración de la mano del artista Felipao, donde la pieza protagonista es la menina facetada que el artista diseñó como tributo a Velázquez. «La menina de Felipe era en sí misma una piedra preciosa, a partir de ahí surgió esta colección», cuenta Ungría a ABC mientras muestra pendientes, brazaletes, colgantes, anillos y gemelos en plata ley y oro amarillo y rosa de «Menina 2.0: Una joya de Menina».

Nuevas ideas

Ungría no cree en la inspiración ni recurre a una ayuda determinada para poder trabajar. «La frase de Picasso de ‘‘cuando llegue la inspiración, que te pille trabajando’’ está muy manida pero es muy cierta», apunta la diseñadora. «Yo creo en el trabajo y el conocimiento, pero no en la inspiración. Creo en esa mezcla de ideas que tienes en la cabeza que se basa en lo que ves mientras estudias, viajas, visitas una exposición... básicamente, en lo que ves en tu día a día», explica.

Entre esos viajes ahora tiene que añadir sus idas y venidas desde Londres, donde Miriam Ungría se ha instalado junto a sus hijos, Boris y Beltrán. «Estoy muy bien allí. Desde el punto de vista laboral es una oportunidad muy buena. En Londres se mueve todo muchísimo. Hice una exposición en junio que fue fantásticamente bien y pensé que había que probar», admite. En Madrid sigue teniendo la oficina de «M de U», así como los talleres y sus clientes. «Cuando quieres abrir mercado y buscar oportunidades, hay que esta ahí, y éste era un muy buen momento».

Reagrupación familiar

Este cambio de residencia le ha servido para estar con sus hijos, que estudiaron los últimos cursos del colegio en el extranjero y ya se habían instalado en Londres para estudiar la universidad: «Así también hacíamos reagrupación familiar, todo encaja». Mientras Boris se ha decantado por el arte -«le gusta muchísimo, es muy creativo»-, Beltrán estudia Física, una carrera que le apasiona. «Solo escucha cosas sobre mis diseños cuando se los enfoco a partir de la composición química de los metales, entonces ahí sí que presta algo de interés», confiesa riendo. «Consigo atraerle así, si no no hay manera, es un cerebrín físico. No he visto una cosa igual, con esa carita que tiene», suspira Ungría, orgullosa y cariñosa.

Miriam Ungría se convirtió en princesa de Tirnovo en 1996, tras casarse con Kardam de Bulgaria, hijo de Simeón de Bulgaria y Margarita Gómez-Acebo. Su tratamiento, ¿le ha ayudado en esta profesión? «No lo sé. Llevo en esta profesión 27 años y mis joyas siempre han llevado mi nombre, aunque trabajara para otros. No conocía ni siquiera al que luego fue mi marido cuando empecé, y cuando emprendí en solitario no me puse mi nombre de casada, Miriam de Bulgaria, porque para mí era tirar por la borda muchos años de profesión». Ahora su hijo Boris es el heredero de la casa real búlgara. «Acaba de cumplir 21 años, está en la universidad y centrado en sus estudios, que es lo que tiene que hacer», responde Ungría al preguntarle si el joven está implicado en la agenda de Simeón de Bulgaria en su país. Y concluye: «En Bulgaria no hay monarquía y él tiene que centrarse en lo que va a ser su futuro profesional inmediato».