Jagger acudió a su cumpleaños con la ex modelo norteamericana L´Wren Scott

Mick Jagger celebró su 60 cumpleaños con una fiesta «light» en el centro de Praga

ABC
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El viejo lema rockero de «sexo, drogas y rock´n roll» no parece ser ya para Mick Jagger la medida de todas las cosas: la celebración en Praga del 60 cumpleaños del líder de los Rolling Stones, en la noche del sábado, fue más tradicional. «Jagger ha encargado un bar, pero él no bebe alcohol, no fuma y ni siquiera toma drogas», aseguró un miembro de la empresa organizadora del evento.

Esto fue casi todo lo que la gente pudo averiguar de la fiesta en la capital checa. El propio homenajeado sólo se mostró brevemente ante los fans y los periodistas, que estaban a una prudente distancia por obra de policías y fornidos guardaespaldas. A la una de la mañana, el cantante de los Rolling Stones entró en medio de gritos de júbilo de cientos de sus seguidores en el club praguense «Duplex», donde se celebró la fiesta. Un rápido saludo con la mano y Mick Jagger desapareció en el ascensor, mezclándose en el sexto piso con sus 200 invitados. Aunque la silueta de su ídolo sólo se podía advertir a través del cristal, muchas personas permanecieron durante horas en la calle.

«Praga había sido elegida como lugar de la celebración hace años», dijo Jagger hace unas semanas. El motivo para ello es su amistad con el ex presidente checo, Vaclav Havel. El escritor le regaló al rockero un jarrón de 75 centímetros de cristal de Bohemia, en el que el artista Borek Sipek ha grabado los «morritos» del cantante, que ya se han convertido en símbolo de su banda. «Los Stones son mis amigos», reiteró el sábado Havel.

Pero no sólo Jagger y Havel debieron mantener una conversación animada: el músico irlandés Bob Geldof, que hace unos años celebró a tan sólo un tiro de piedra del «Duplex» el fin de su gira, así como la banda Def Leppard y decenas de amigos y compañeros, acudieron a la invitación de Jagger en la plaza Wenzel. «Aunque Mick ha renunciado a invitar a estrellas internacionales, esta noche puede hacer aquí un buen balance», dijo un empleado del local.

Antes de la fiesta, cada Stone pasó el sábado a su manera: Keith Richards y Charlie Watts se quedaron en el hotel «Four Seasons», que estaba rodeado de fans, y el pintor aficionado Ron Wood celebró una exposición de sus cuadros en un restaurante que se titula «Living Wood», un nombre que se dice ideó el propio Havel. Mientras, Sir Mick era recibido en la embajada británica situada en el barroco Palacio Thun, en el que vivió Mozart. La gente de los Rolling no tenía la menor duda de que su líder estaría totalmente recuperado, como así fue, para el concierto que ofreció anoche ante 65.000 personas. «Mick siempre está en forma, también con 60... porque come más cosas verdes que un conejo», dijo un miembro de su equipo. Desde luego, cómo han cambiado las cosas.