Melanie compite en Broadway con Banderas

Melanie Griffith hace subir el consumo de flashes en broadway

ALFONSO ARMADA
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NUEVA YORK. Si el corazón eléctrico de Broadway sirviera para medir el pulso del teatro, la conclusión sería que no es un animal moribundo, sobre todo a juzgar por la cantidad de flashes que se disparan cada noche en la calle 49 y las corrientes de caza-rostros y caza-autógrafos que corren entre la puerta de artistas del teatro Eugene O´Neill (Antonio Banderas) y el Ambassador (Melanie Griffith). Cuando el productor Barry Weissler le propuso a Melanie Griffith interpretar el papel de la asesina Roxi Hart en el musical «Chicago» la respuesta fue «No, gracias». Pero algo cambió en la mente de la hija de Tippi Hedren cuando su costilla española, Antonio Banderas, dijo «Sí, ¿por qué no?» al papel protagonista del musical «Nine», que no es otro que el de Guido Contini, un director de cine en plena crisis y acogotado por su esposa, que le ha permitido a Banderas demostrar que puede cantar en inglés e imantar a 16 mujeres en un escenario. «Chicago» lleva seis años en cartel y ha cobrado nueva vida gracias al triunfo de la versión cinematográfica. Ahora, sólo falta Alfred Hitchcock recorriendo la calle 49 de madrugada, cuando de los flashes y los murmullos sólo quedan ruinas, para convocar a su fetiche Hedren y urdir una trama entre la carnal Roxi en la piel de Griffith acechando al deseado «Guido» Banderas, inocente, inofensivo y sexy. Un musical de «suspense» todavía por escribir.